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¿Podría ayudar en la lucha contra la hipertensión actuar específicamente sobre las respuestas del sistema inmunitario?

La insuficiencia renal, el accidente cerebrovascular, el infarto de miocardio y la insuficiencia cardíaca son solo algunas de las consecuencias de la hipertensión, que afecta a una de cada tres personas adultas y con un 30 % más en riesgo. Un proyecto de la Unión Europea (UE) ha estudiado detenidamente el papel que desempeña el sistema inmunitario en la hipertensión.
¿Podría ayudar en la lucha contra la hipertensión actuar específicamente sobre las respuestas del sistema inmunitario?
A pesar de los numerosos estudios realizados, aún no se sabe con certeza los mecanismos que subyacen a la mayoría de los casos de hipertensión. Es más, aunque existen terapias para esta afección, más del 40 % de los pacientes tratados no mejoran con la medicación, y desde mediados de los años ochenta del siglo pasado no se han desarrollado con éxito nuevos tipos de fármacos para tratar la hipertensión.

Dado que los ratones que carecen de linfocitos T o monocitos están protegidos contra la hipertensión grave y la insuficiencia renal y cardíaca, la investigación respaldada por la UE llevada a cabo por el proyecto ImmunoTension consideró un nuevo mecanismo para la hipertensión. Los investigadores evaluaron el papel de los linfocitos T, los monocitos y las células dendríticas en esta enfermedad. No obstante, aún se desconocía la importancia de estos elementos del sistema inmunitario en la hipertensión humana, por lo que el proyecto ImmunoTension se propuso tratar de dilucidar el modo en el que interaccionan entre ellos.

El sistema inmunitario, que parece ser un componente esencial en el mecanismo de la hipertensión, ha recibido muy poca atención ya que no se asocia típicamente con la regulación de la presión arterial en los modelos de fisiología clásica.

El profesor Tomasz Guzik, investigador principal de ImmunoTension, explica: «El objetivo del proyecto era identificar alteraciones clave del sistema inmunitario en pacientes con hipertensión. Estos constituyeron los primeros estudios que caracterizaron de manera exhaustiva la inmunidad, la inflamación y la hipertensión en seres humanos».

El empleo de pruebas que permiten cuantificar la concentración de diferentes citocinas presentes en el plasma, junto con estudios que caracterizan las células inmunitarias mediante técnicas de citometría de flujo, permitió al profesor Guzik determinar cómo las células inmunitarias son atraídas por los vasos sanguíneos y los riñones en la hipertensión. «Identificamos que actuar de manera específica sobre las quimiocinas, por ejemplo la quimiocina RANTES, puede proporcionar una terapia potencial, ya que podemos usar los mismos medicamentos empleados en el tratamiento del SIDA».

Pero, como siempre, no hay una fórmula mágica. La hipertensión es una enfermedad con una patogénesis compleja y multifactorial, por lo que no todos los pacientes con hipertensión exhiben el mismo grado de participación del sistema inmunitario en la enfermedad. «Identificamos que aproximadamente un 30 % de los pacientes hipertensos presentan un fenotipo inmunológico muy definido», dice el profesor Guzik.

Y, para complicar aún más las cosas, muchos pacientes son tratados con medicamentos potentes que pueden modificar el perfil inflamatorio. Por ejemplo, los investigadores descubrieron que los pacientes tratados con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina presentan un perfil inflamatorio reducido, lo que puede explicar en parte sus efectos beneficiosos.

La identificación de los mecanismos inmunes e inflamatorios de la hipertensión humana es solo el primer paso hacia su uso como biomarcadores o un tratamiento terapéutico eficaz. «Muchos cardiólogos son reacios a considerar medicamentos que actúan sobre el sistema inmunitario en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares por temor a los efectos secundarios, por lo que necesitamos identificar mecanismos específicos relacionados con la hipertensión que puedan utilizarse para el desarrollo de tratamientos más seguros».

Estos estudios señalan la factibilidad de desarrollar nuevas terapias dirigidas a la inflamación, que deberían comercializarse en un futuro próximo. «Otro hallazgo interesante es que actuar de manera específica en los procesos inflamatorios crónicos del organismo, por ejemplo en la boca (como la periodontitis y la inflamación de las encías) o en la piel (la psoriasis), puede ser esencial para mejorar el control de la presión arterial en pacientes hipertensos. Esto último puede indicar que los dentistas, por ejemplo, podrían ayudar en el tratamiento de la hipertensión».

El profesor Guzik tiene la satisfacción adicional de ser testigo de los últimos pasos de la investigación. Gracias al respaldo de la UE ha logrado proporcionar la primera traslación clínica de los hallazgos básicos en el campo que realizó hace varios años. Y su trabajo no termina ahí.

«El proyecto está avanzado en la actualidad para determinar si las moléculas y las subpoblaciones celulares recientemente identificadas pueden servir como dianas terapéuticas relevantes en los seres humanos y, gracias a los resultados de ImmunoTension, he recibido el respaldo del Consejo Europeo de Investigación para continuar este trabajo».

Palabras clave

ImmunoTension, hipertensión, sistema inmunitario, linfocitos T, monocitos, células dendríticas
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