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H2020

The Invisible Helmet — Resultado resumido

Project ID: 718705
Financiado con arreglo a: H2020-EU.2.3.1.
H2020-EU.3.4.
País: Suecia
Dominio: Transporte y movilidad

Una nueva protección para la cabeza aumenta la seguridad de los ciclistas que detestan el casco

Existen muchas iniciativas destinadas a aumentar la seguridad del ciclismo y animar a más gente a utilizar la bicicleta, pero no tantas se han dedicado a mejorar el casco tradicional, hasta ahora.
Una nueva protección para la cabeza aumenta la seguridad de los ciclistas que detestan el casco
Cada vez más gente opta por la bicicleta frente al automóvil para desplazarse distancias cortas dentro de las ciudades debido sobre todo a que este medio de transporte ofrece varias ventajas sociales, sanitarias, económicas y medioambientales. Por esta razón se fomentan actividades y políticas a escala nacional destinadas a impulsar el ciclismo urbano como medio principal de transporte. Entre ellas se encuentran mejoras de la infraestructura ciclista (como carriles bicis segregados), campañas de publicidad e incentivos financieros.

«Estas medidas han resultado muy positivas», indica el señor Heino Wendelrup, director técnico de Hövding, la empresa responsable del proyecto Invisible Helmet, con el apoyo de la Unión Europea. «Han aumentado la cantidad de ciclistas en más ciudades europeas. En consecuencia, unos 40 millones de europeos utilizan la bicicleta como medio de transporte principal para ir a trabajar». Añade que esta tendencia aumentará con el paso de los años debido al desarrollo de las bicicletas eléctricas las cuales contarán con 30 millones de usuarios adicionales para 2020.

Si bien todos estos datos son música para los oídos de los responsables de convencer a los conductores que se pasen a la bicicleta, otras estadísticas no son tan positivas. Tal como explica Wendelrup: «Lamentablemente, los ciclistas urbanos son usuarios vulnerables de la vía pública y destacan en las estadísticas de mortalidad vial». Cada año se tratan 4,2 millones de lesiones por accidente de tráfico en los hospitales de la Unión Europea, de las cuales el 40 % corresponden a ciclistas». En total, cada año mueren 2 280 ciclistas y más de un millón y medio resultan heridos.

Wendelrup añade que en términos generales existe, por un lado, una tendencia al alza en la cantidad de gente que se desplaza al trabajo en bicicleta fomentada a escala institucional por medio de políticas y acciones específicas. Sin embargo, por otro lado, «hay niños, adultos e incluso personas mayores que pedalean entre coches, autobuses y motocicletas con cascos básicos o sin protección alguna», advierte. Considera obvio que esta combinación será aún más problemática si no se actúa con celeridad.

«Las medidas de seguridad han mejorado para conductores de automóviles y motocicletas, pero la medida más eficaz hoy en día para evitar lesiones en caso de accidente ciclista es el uso de cascos ligeros no integrales. Estos reducen el riesgo de lesiones en la cabeza, pero está demostrado que ofrecen muy poca protección en caso de accidentes graves a alta velocidad o contra otros vehículos», añade Wendelrup. Por si fuera poco, muchos ciclistas urbanos se resisten a utilizar el casco, y las leyes que obligan a llevarlo provocan un alejamiento del ciclismo.

Wendelrup y su equipo han desarrollado un casco ciclista que funciona de un modo similar al airbag de un automóvil. El diseño de Hövding es un airbag que el ciclista lleva desinflado alrededor del cuello y que, llegado el momento, se infla generando una protección acolchada para la cabeza y la nuca del ciclista. La capa exterior se sirve de nanotejidos para aumentar su resistencia y reducir el peso, al tiempo que repele el agua y las manchas.

«El diseño, ideado por las señoras Anna Haupt y Terese Alstin, es muy complejo y cada parámetro del airbag depende del resto. El producto pasa de ser un objeto alrededor del cuello a un casco completamente protector en una décima de segundo». El diseño del sistema de inflado, la electrónica, los algoritmos y el airbag están interconectados en un sistema complejo.

Los ciclistas ven la idea con muy buenos ojos. Ya hay más de 100 000 cascos invisibles en la carretera, 17 000 más solo en los tres últimos meses (al momento de esta publicación). En total se han registrado más de 2 600 accidentes en los que el casco de Hövding protegió a ciclistas. «Hemos mostrado que la idea de "airbag para ciclistas" funciona, es necesaria y tiene salida. Continuamente contactan con nosotros para colaborar en nuevas aplicaciones de nuestra tecnología única y patentada», expone Wendelrup.

Ahora, Hövding está preparándose para presentar la tercera generación de su dispositivo tras aprovechar la experiencia obtenida del proyecto. Denominado Vega, este último modelo será, en palabras de Wendelrup, más grande e internacional que sus predecesores. Su presentación se prevé para el tercer trimestre de 2019, y el proyecto se mantiene fiel a estas fechas. Los primeros cien prototipos se han construido «in situ» y el proceso de industrialización continuará este otoño.

Palabras clave

Invisible Helmet, seguridad vial, ciclismo, accidentes, casco ciclista, airbags, oculto
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