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H2020

e-ROSA — Resultado resumido

Project ID: 730988
País: Francia
Dominio: Alimentos y recursos naturales

Por qué la ciencia abierta es importante para la agricultura

Una iniciativa financiada con fondos europeos ha trabajado con instituciones científicas, educadores y responsables políticos con el fin de crear una hoja de ruta para el desarrollo de una infraestructura electrónica para la investigación agraria.
Por qué la ciencia abierta es importante para la agricultura
El mundo tendrá que alimentar a 2 000 millones de personas más para 2050, pero este desafío sin precedentes debe ser resuelto sin desbordar la capacidad de los sistemas naturales. Preguntas como de qué forma se puede cultivar sin plaguicidas químicos sintéticos, preservar la biodiversidad y lograr sistemas agroalimentarios neutros en carbono y resistentes al cambio climático exigen ahora respuestas. Sin embargo, estas cuestiones son amplias, complejas y de alcance mundial.

Además, requieren la acción concertada de varias partes interesadas: ciudadanos, agricultores, empresas privadas e investigadores. Las personas, especialmente los investigadores, necesitan compartir y conectar sus datos y colaborar más allá de los límites de las fronteras nacionales y de las disciplinas científicas para hacer frente a los retos a los que se enfrenta la sociedad. Organizar el intercambio de conocimientos lo más rápidamente posible es una tarea clave.

El futuro de la investigación agraria

El proyecto e-ROSA de Horizonte 2020 abordó esta cuestión mediante el diseño de un programa a largo plazo para la creación de una infraestructura electrónica para la ciencia abierta en la agricultura. El objetivo era garantizar la posición de Europa como líder mundial en este ámbito de investigación e innovación. «La iniciativa desarrolló una visión compartida de una infraestructura electrónica sostenible para la investigación y la educación en agricultura basada en las recomendaciones prácticas que se reflejan en una hoja de ruta común», dice la coordinadora del proyecto, Odile Hologne.

La ciencia abierta se refiere principalmente a la evolución de las prácticas de investigación para fomentar la colaboración entre investigadores o más allá, como los ciudadanos y las empresas privadas. Su objetivo es mejorar la puesta en común de los conocimientos y de todos los recursos digitales, como los datos y los programas informáticos, para promover la innovación y, por lo tanto, desempeña un papel clave en el ámbito agroalimentario.

Los investigadores que colaboran principalmente con investigadores y educadores científicos y agroalimentarios, así como con profesionales y responsables políticos de la Unión Europea, se basaron en proyectos, redes y acuerdos internacionales existentes. Según Hologne: «Estamos mapeando estas iniciativas e identificando prioridades y soluciones que conducirán a una ciencia abierta, digital y con un uso intensivo de datos para la agricultura».

Las partes interesadas comparten una visión común

Los socios del proyecto llevaron a cabo un estudio bibliométrico para comprender mejor quiénes son las partes interesadas académicas implicadas en las ciencias agroalimentarias y de las tecnologías de la información y la comunicación, y qué hacen. Los investigadores también redactaron un documento conceptual en el que se explicaba el valor añadido de las prácticas científicas abiertas para hacer frente a los retos de la sociedad como el cambio climático, y cómo la infraestructura digital (infraestructura electrónica) puede mejorar el intercambio de conocimientos.

La hoja de ruta destacó, entre otras cosas, la necesidad de contar con una semántica compartida para encontrar e integrar mejor los recursos digitales (datos, «software», etc.). e-ROSA también logró un «resultado inmaterial» y tal y como afirma Hologne: «Esto implica una comunidad de partes interesadas internacionales del sector agroalimentario público y privado que comparten la misma visión o forma de comprender los retos y acuerdan soluciones para compartir mejor los recursos digitales».

e-ROSA ayudará a los responsables políticos y a los organismos de financiación alineando sus agendas en función de las prioridades identificadas en la hoja de ruta. «El principal reto de una infraestructura electrónica en el ámbito de las ciencias agroalimentarias es facilitar la difusión del conocimiento, reduciendo así la fragmentación del panorama actual de los recursos digitales y ayudando a resolver los problemas sociales», concluye Hologne.

Palabras clave

e-ROSA, digital, agroalimentario, infraestructura electrónica, ciencia abierta, hoja de ruta
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