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Un mismo césped para muchos usos

La demanda de campos de césped artificial para practicar distintos deportes está aumentando en toda la Unión Europea. Un proyecto financiado con fondos comunitarios ha desarrollado una herramienta para diseñar céspedes artificiales adaptables a múltiples deportes, usuarios, fines y requisitos.
Un mismo césped para muchos usos
Por lo general, sólo los campos especializados utilizados para practicar deportes concretos se benefician del césped artificial, que ofrece una mayor durabilidad y un rendimiento estable y es apto para distintos climas. Estos campos polivalentes e indicados para un uso más general, a la par que seguros y adaptables a varios deportes, podrían resultar útiles para colectivos municipales, colegios e instalaciones deportivas. Para ello es preciso desarrollar nuevos conceptos y mejorar las tecnologías empleadas para su fabricación.

El proyecto Multiturf («Campos deportivos de césped artificial polivalentes e innovadores: desarrollo de nuevos conceptos mediante una nueva herramienta de diseño predictivo») tenía la finalidad de desarrollar un instrumento de diseño innovador que permitiese proyectar campos polideportivos de césped artificial adaptados a distintos requisitos técnicos y funcionales. Tal solución permite evitar la fase de validación mediante prueba y error y reducir los costes de desarrollo de campos gracias a unos tiempos de comercialización más ajustados.

Los socios del proyecto adoptaron una estrategia de investigación encaminada a definir las necesidades y los requisitos de los usuarios a fin de obtener un rendimiento y seguridad óptimos. Otro de los elementos fundamentales de su planteamiento fue la cooperación con todos los agentes implicados en la cadena de producción y en los ámbitos del deporte y la tecnología.

Según esta nueva concepción de campo de césped artificial, éste debe ser multiusuario, polideportivo y polivalente. Los socios del proyecto partieron de la premisa de que la superficie debía ser segura, funcional y apta para niños y adultos.

Para materializar estos nuevos conceptos, llevaron a cabo investigaciones que dieron como resultado nuevos materiales y tecnologías de construcción de campos. Los miembros del equipo desarrollaron una base de datos que recogía información sobre los requisitos de cada tipo de campo de deportes, los conceptos constructivos empleados y la metodología habitual de validación correspondiente a distintos deportes.

La herramienta de diseño desarrollada permite establecer las características esenciales que debe poseer un campo de césped artificial, tales como los valores de absorción de impacto, el criterio de lesión encefálica (CLE) y el bote del balón. Una vez introducidos los parámetros constructivos del campo, la herramienta de diseño calcula automáticamente la reducción de fuerzas, el coeficiente de restitución de energía, la deformación, el valor de CLE y el rebote del balón. Las predicciones obtenidas con esta herramienta se contrastaron con los resultados de experimentos realizados en laboratorio y, dentro de unos límites, eran muy similares.

Otras actividades emprendidas en el marco del proyecto aportaron información nueva sobre materiales y soluciones constructivas, así como sobre la interacción de los distintos componentes del campo. Tal información se empleó para diseñar un campo de fútbol y hockey con un novedoso sistema de calefacción instalado bajo la alfombra de hierba y que permite utilizar los campos de césped artificial durante más meses en países de Escandinavia. Asimismo, los socios lograron reducir los costes de instalación gracias a la introducción de una capa inferior con menos de la mitad de grosor que las empleadas habitualmente.

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