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Conservación de los manglares para las futuras generaciones

Los ecosistemas compuestos por manglares tienen una considerable importancia tanto ambiental como económica, ya que constituyen el sustento de muchos habitantes locales. Un grupo de expertos europeos ha viajado al sureste asiático para estudiar la conciliación sostenible de estos aspectos, que en principio podrían parecer excluyentes.
Conservación de los manglares para las futuras generaciones
Los mangles (los árboles que componen los manglares) poseen la capacidad de sobrevivir a las condiciones extremas de calor, salinidad y viento típicas de las zonas costeras en las regiones tropicales. Los ecosistemas que se desarrollan en torno a estos árboles resultan igualmente únicos, y albergan una importante variedad de flora y fauna y de procesos. La presión debida a la expansión de las zonas urbanas supone una amenaza para estos hábitats, poniendo en peligro el medio de sustento de muchos de sus habitantes, entre ellos los seres humanos.

La UE ha destinado fondos para el desarrollo de directrices en aquellos países que contienen ecosistemas compuestos por manglares. Estas investigaciones se han llevado a cabo en el contexto del proyecto Mangrove («Ecosistemas compuestos por manglares, comunidades y conflictos: desarrollo de enfoques racionales para la conciliación de múltiples demandas»).

Los miembros del proyecto seleccionaron tres entornos experimentales localizados en el sureste asiático, concretamente en Indonesia, Tailandia y Vietnam. El equipo investigador se desplazó hasta los tres emplazamientos para recopilar información acerca de las comunidades locales, los productos derivados de los ecosistemas compuestos por manglares y las medidas de gestión y regulación vigentes. Los indicadores resultaron fundamentales para poder establecer comparaciones entre los distintos entornos.

El conflicto de intereses entre las diferentes partes implicadas resultó evidente en las tres localizaciones. Posteriormente, los investigadores de Mangrove emplearon modelos bioeconómicos con el fin de determinar las buenas prácticas de gestión (BPG) que resultarían más efectivas. Llegado a este punto, el proyecto puso en marcha estas iniciativas, realizando un exhaustivo seguimiento de los resultados.

El análisis de los resultados de estos ensayos permitió adecuar las BPG a cada región y situación concretas. Tal y como han mostrado los hallazgos realizados por el proyecto Mangrove, el empleo de un enfoque multifuncional es esencial. Además, la implicación directa de las comunidades locales y el estricto cumplimiento de las normas son también factores clave para el éxito de estas iniciativas.

Las estrategias desarrolladas en el marco del proyecto Mangrove podrían y deberían aplicarse a otros ecosistemas compuestos por manglares de diversas regiones, con el fin de garantizar la conservación de estos valiosos hábitats para futuras generaciones. Los investigadores están realizando un gran esfuerzo dirigido a difundir las conclusiones de este trabajo.

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