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Vuelos más rápidos que nunca

Ya se vislumbra una tecnología que permitiría volar dos o más veces más rápido que el Concorde gracias a un proyecto financiado por la Unión Europea en el que se desarrollaron sistemas que podrían resistir las condiciones de un vuelo tan rápido.
Vuelos más rápidos que nunca
El sueño de volar a gran velocidad está presente en la conciencia humana desde que los hermanos Wright despegaron con su primer aeroplano. Con la evolución de materiales ligeros y compuestos, ha surgido una nueva tecnología que permitiría aeronaves más rápidas y seguras.

El proyecto Attlas («Aerodinámica e interacciones de la carga térmica con materiales ligeros avanzados para el vuelo de alta velocidad»), financiado por la UE, investigó nuevos materiales y herramientas de simulación que podrían utilizarse para el vuelo supersónico e hipersónico. Los materiales examinados tenían el potencial para resistir temperaturas ultraaltas y variaciones térmicas a velocidades de Mach 3, significativamente superiores a la velocidad de Mach 2,35 del legendario Concorde.

Los científicos del proyecto revisaron el diseño tradicional y el coeficiente de rendimiento aerodinámico de los aviones de alta velocidad, centrándose en la capacidad de refrigeración y la reducción de la explosión sónica. Estudiaron el fuselaje, sistemas de propulsión y la carga aerotérmica mediante experimentos en tierra con compuestos de matriz cerámica (CMC) y metales resistentes al calor.

En los experimentos en cámaras de combustión de CMC se obtuvieron aumentos generales de la eficiencia térmica. Por otra parte, se especificaron nuevos modelos de refrigeración con distintos enfoques para dos configuraciones de aeronave con velocidades de Mach 3 y Mach 6. El equipo del proyecto estudió tres clases generales de materiales: compactaciones de esferas metálicas huecas (HSP), cerámicas para temperaturas ultraaltas (UHTC) y CMC. También se estudiaron distintos tipos de queroseno y combustibles criogénicos, con especial atención a la reducción de las emisiones de NOx.

Attlas fue capaz de alcanzar velocidades de alrededor de Mach 3,5 utilizando sistemas de propulsión de queroseno de nuevo diseño. Esto proporcionaría a aeronaves con un peso bruto en el despegue de 300 toneladas y 200 pasajeros una autonomía superior a los 10 000 km tras consumir 150 toneladas de combustible. Si bien el modelo de Mach 6 planteó un reto mayor y es necesario proseguir la investigación y el desarrollo, se realizaron importantes progresos en el vuelo hipersónico, una perspectiva prometedora de cara al futuro.

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