Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo - CORDIS

Solución de bajo coste para mejorar la fermentación

Aunque se ha demostrado que la radiación por ultrasonido mejora la fermentación, modernizar los biorreactores existentes o construir nuevos es costoso. Un grupo de investigadores recibió financiación de la Unión Europea para desarrollar un sistema de ultrasonido que se acopla fácilmente a los biorreactores existentes y evita este problema.
Solución de bajo coste para mejorar la fermentación
Los biorreactores son reactores que llevan a cabo reacciones químicas utilizando las actividades metabólicas y catalíticas de las células vivas. La industria farmacéutica y los sectores dedicados al procesamiento y el tratamiento de alimentos, el tratamiento de aguas residuales y la biotecnología los utilizan con profusión. La fermentación del vino se ha basado en este concepto durante cientos o quizás miles de años.

La industria europea de la biofermentación se ha enfrentado a grandes escollos en un esfuerzo por mejorar el rendimiento obtenido debido a rigurosas restricciones relacionadas con la legislación en vigor relativa a la genética y el empleo de microorganismos.

Se ha demostrado que la simulación ultrasónica mejora la productividad metabólica de las células microbianas, vegetales y animales de los biorreactores. Dicha actividad elevada podría conducir a ahorros considerables de coste y tiempo, lo cual la convierte en un área de investigación importante.

Los procesos de fermentación, un área de importancia industrial particular, han demostrado un aumento en la producción de etanol por fermentación cuando se los somete a simulación ultrasónica de baja potencia. Sin embargo, la instalación de equipos de ultrasonido en reactores existentes supone un desembolso considerable.

Científicos europeos pusieron en marcha el proyecto Bioferm («Fabricación avanzada de bioproductos industriales por proceso de fermentación activada») para permitir el tratamiento de ultrasonido mediante un sistema de derivación (que no necesita instalación dentro del mismo reactor) y activar la biomasa de manera óptima y asequible.

Dichos científicos desarrollaron un sistema universal simple para facilitar el aprovechamiento rentable a cualquier escala.

Las pruebas de campo del sistema del prototipo arrojaron resultados bastante prometedores. Aplicada a la fermentación del vino, la radiación ultrasónica tuvo un efecto positivo en la duración de la fermentación y el contenido de azúcar del producto final. Además, se fomentó su posible aplicación al tratamiento de aguas residuales, a la piscicultura y a la industria alimentaria y de bebidas.

Gracias a la facilidad de instalación del sistema, su bajo coste y la mejora comprobada de la actividad de fermentación, al momento del informe final se estaban realizando negociaciones de exportación comercial.

Información relacionada

Síganos en: RSS Facebook Twitter YouTube Gestionado por la Oficina de Publicaciones de la UE Arriba