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Salvar la cuenca del Río Sava

Cuando un río atraviesa varios países pueden surgir lagunas importantes de información esencial para su gestión, como por ejemplo datos medioambientales. Un proyecto de investigación europeo puso en marcha un estudio de gran magnitud en la cuenca del Río Sava, compartida por cuatro países balcánicos.
Salvar la cuenca del Río Sava
El Río Sava es el mayor afluente del Danubio y en él vierten sus aguas los ríos de no menos de cuatro países balcánicos, a saber, Bosnia y Herzegovina, Croacia, Serbia y Eslovenia. Además comunica tres capitales: Belgrado, Liubliana y Zagreb. Por todo ello es un elemento esencial del marco socioeconómico balcánico, sobre todo al aportar gran cantidad de recursos de uso recreativo, humedales únicos y un bosque de gran biodiversidad.

Durante cerca de dos decenios, la información sobre el empleo de los recursos hídricos y terrestres no ha sido la idónea para la gestión de este recurso incalculable ni ha bastado para aprovechar sus bienes debido a que no se ha ejercido un control institucional y jurídico sólido ni se han recabado datos suficientes.

El proyecto SARIB («Cuenca del Río Sava: aprovechamiento, gestión y protección sostenible de los recursos») desarrolló y validó herramientas que permiten aprovechar de modo sostenible los recursos de la cuenca fluvial. Estos procedimientos se basaron en una combinación de análisis químicos y evaluaciones de impacto biológico destinados a calcular su grado de contaminación y la influencia de la misma en la vida fluvial.

La distribución geográfica de la contaminación se logró mediante un sistema de información geográfica (SIG). También se obtuvieron datos sobre parámetros medioambientales como los contaminantes, la bioacumulación y la salud de los peces para su posterior utilización en distintos métodos de modelización que dieran lugar a herramientas de evaluación.

El proyecto SARIB logró así crear un modelo predictivo del movimiento de toxinas peligrosas. El modelo se integró en un sistema socioeconómico capaz de analizar distintas situaciones, medidas de rehabilitación y mejores prácticas. Además se diseñaron varias herramientas útiles para la identificación, mitigación o distribución de cargas críticas en función del potencial de vulnerabilidad ecológica y se formularon predicciones encaminadas a obtener una explotación económica óptima de los recursos de la cuenca.

Los investigadores de SARIB ampliaron así la colaboración interdisciplinaria y sinérgica entre investigadores, científicos y otros agentes implicados en la gestión de los recursos de esta cuenca hidrográfica. Gracias a todos estos datos y a las nuevas herramientas de modelización, se prevé que en el futuro la cuenca del Río Sava sea provechosa para su fauna, su flora y sus habitantes.

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