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Una cámara de alta tecnología y por control remoto para neurocirugía

La introducción de una pequeña cámara en el cuerpo permite a los cirujanos realizar muchos tipos de operaciones con un trauma mínimo. Un equipo de investigadores ha logrado extender el uso de este tipo de intervenciones a una amplia variedad de aplicaciones neuroquirúrgicas.
Una cámara de alta tecnología y por control remoto para neurocirugía
La medicina ha hecho grandes avances en la reducción del trauma asociado con diversas intervenciones quirúrgicas. El uso de microscopios quirúrgicos ha sido decisivo a la hora de guiar las herramientas de un cirujano hacia la ubicación adecuada y reducir los daños tisulares, a la vez que se garantiza el tratamiento adecuado de todas las zonas afectadas.

En cuanto a los procedimientos, a lo largo de los últimos treinta años han ido ganando protagonismo las intervenciones endoscópicas, también denominadas cirugía mínimamente invasiva (MIS).

En este tipo de intervenciones, se introduce en el cuerpo, a través de una incisión o de un orificio natural del cuerpo (por ejemplo, la cavidad nasal), un tubo flexible de pequeño diámetro provisto de una cámara en su extremo que se dirige hacia el lugar apropiado para realizar el diagnóstico o aplicar el tratamiento correspondiente. La cámara ofrece una amplia panorámica, muy superior a la visión tradicional cónica que ofrece un microscopio quirúrgico.

En el caso de la neurocirugía, en la que el trauma operatorio y postoperatorio puede conducir a pérdidas de funciones encefálicas debilitantes e incluso a la muerte, la intervención endoscópica ofrece una alternativa particularmente atractiva. Sin embargo, las limitaciones de los sistemas quirúrgicos endoscópicos disponibles han excluido su utilización en muchas aplicaciones importantes de neurocirugía.

En este contexto, los socios del proyecto financiado por la Unión Europea PICO («Sistema operativo intuitivo asistido por ordenador para la paraendoscopia») se propusieron ampliar el uso de esta cirugía endoscópica que tantas vidas podría salvar.

El consorcio formado por pequeñas y medianas empresas (PYME) y otros miembros procedentes del sector de la investigación y el desarrollo tecnológico (IDT) logró varios avances tecnológicos para la neurocirugía endoscópica.

El sistema de posicionamiento desarrollado por los socios de PICO consistió en un brazo robótico equilibrado para la sujeción y el avance del endoscopio que se puede ajustar con precisión con ayuda de un motor. El sistema se puede sujetar o bien a la mesa de operaciones o a la cabeza del paciente.Una interfaz novedosa de control remoto permite al cirujano dirigir el endoscopio sin necesidad de retirar las manos del instrumental quirúrgico.

Los investigadores también incorporaron un sistema de visualización tridimensional (3D) capaz de enviar datos a un monitor o a un dispositivo de visualización similar a un casco, que permite reproducir imágenes creadas por ordenador sobre un visualizador muy cercano a los ojos, denominado «head-mounted display». Con este sistema, mediante control por voz, el cirujano puede recibir información adicional como resultados de pruebas preoperatorias o imágenes obtenidas por ultrasonidos.

En otra línea de investigación los miembros del consorcio diseñaron instrumentos quirúrgicos micromecánicos destinados a realizar toda una serie de tareas tales como la aspiración, el corte o la toma de muestras, específicamente adaptados para la neurocirugía endoscópica.

El sistema PICO representa una contribución particularmente importante al campo de la neurocirugía endoscópica. Su disponibilidad en el mercado debería acortar muchos procedimientos al tiempo que reduciría el trauma quirúrgico y postoperatorio asociado a dichas intervenciones y, por lo tanto, su morbilidad y mortalidad.

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