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Un frente unido por la biotecnología en Europa

La feroz rivalidad que existe en el mercado mundial de la biotecnología ha obligado a que los países de Europa unan fuerzas para avanzar y conservar su competitividad. El proyecto «European biotechnologies common tools» (BIO-CT) es una iniciativa financiada con fondos europeos cuyo objetivo es facilitar el logro de esa meta.
Un frente unido por la biotecnología en Europa
Hoy en día, en la industria mundial de la biotecnología, los recursos que se necesitan son muy costosos y diversos por el solapamiento que se produce entre disciplinas a la hora de investigar. En este sentido, la conversión de los resultados científicos en productos comercializables podría promoverse mediante un uso compartido de instalaciones, recursos y conocimientos específicos entre las biorregiones europeas.

Europa cuenta con varias biorregiones que poseen distintos puntos fuertes y recursos, entre ellas Barcelona, Berlín, Debrecen, París y la región de Piamonte. Los integrantes de BIO-CT realizaron un análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) en todas las correspondientes comunidades dedicadas a la biotecnología. Se identificaron recursos, lagunas en los recursos y destrezas complementarias, entre otros factores relevantes, y se desarrolló un plan de acción conjunta. Los ámbitos que debían atenderse en aras de un crecimiento económico sostenible eran una selección exhaustiva y maduración de los proyectos, el freno a la fuga de cerebros y el uso compartido de instalaciones y recursos.

El DAFO mostró que Barcelona, Berlín y París contaban con multitud de recursos, instalaciones y conocimientos especializados. Turín destacaba en el sector de la imagen, mientras que Debrecen presentaba un grado elevado de pericia en los ensayos clínicos, las pruebas y la certificación. Podrían formarse bioagrupaciones, conforme a un posicionamiento estratégico, para optimizar el uso compartido de recursos, las colaboraciones y los intercambios. En el plan de acción conjunta se tuvieron en cuenta factores como la transferencia de tecnología y aspectos de la patentación que podrían plantearse a raíz de tales cooperaciones. Con este fin debería formularse una herramienta europea común para la maduración de proyectos europeos teniendo como objetivo la deslocalización del apoyo y el intercambio de conocimientos. Como modelos se emplearían dos instrumentos ya existentes, «Berlin-Brandenburg's top 50» (Los cincuenta instrumentos principales de Berlín-Brandemburgo) y la herramienta «Genopole Enterprises» (Empresas de Genopole) de la región de París.

Con el fin de atraer y conservar a especialistas, se propuso la creación de una base de datos a modo de «fondo de gerentes biológicos», que contendría fichas de expertos de gran experiencia, profesionales cualificados, etcétera. Se determinó que para constituir empresas desde cero de modo óptimo se precisan seis expertos en planificación de proyectos, desarrollo farmacológico y tecnologías biomédicas. Estos puestos eran los de director ejecutivo, responsable de desarrollo del negocio, director de operaciones, responsable de asuntos normativos, desarrollo preclínico, y responsable de química, fabricación y controles.Esta base de datos proporcionaría a escala europea fichas normalizadas e integradas de gerentes biológicos.

Los integrantes de BIO-CT revisaron las instalaciones esenciales a escala regional para el paso de la etapa preclínica a la etapa clínica. Entre todas las agrupaciones europeas se evaluaron recursos e instalaciones especializadas que aportasen un valor complementario y sinérgico. El equipo del proyecto desarrolló un modelo de intercambio de base comercial y autosostenible a partir de información sobre instalaciones, empresas y partes interesadas. Las recomendaciones formuladas incluían la articulación de planes para el uso compartido de instalaciones, financiación pública y apoyo para crear instalaciones vanguardistas complementarias para los otros ámbitos de especialidad.

Las recomendaciones surgidas de BIO-CT podrían conducir a avances muy positivos que podrían, a su vez, situar a Europa a la cabeza del sector biotecnológico mundial gracias a un uso compartido óptimo de recursos y conocimientos especializados.

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