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Una infraestructura europea de investigación sobre tecnologías de CAC

Las tecnologías de captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CAC) se perfilan como una opción prometedora para luchar contra el cambio climático. Varios institutos de investigación europeos colaboran para proporcionar la infraestructura permanente necesaria para convertirlos en una realidad.
Una infraestructura europea de investigación sobre tecnologías de CAC
El cambio climático, uno de los principales problemas al que nos enfrentaremos en las próximas décadas, impone la necesidad de limitar urgentemente el aumento de la temperatura global para evitar sus catastróficas consecuencias. Ello pasa por reducir drásticamente la cantidad de gases de efecto invernadero (GEI) que se emiten a la atmósfera.

No obstante, las necesidades energéticas a nivel planetario seguirán aumentando y los combustibles fósiles, que constituyen la principal fuente de dióxido de carbono (CO2) —el GEI más abundante—, serán los encargados de satisfacer dicha demanda en un futuro próximo.

Las tecnologías de CAC ofrecen la posibilidad de reconciliar estas tendencias opuestas. Al capturar el CO2 procedente de las industrias antes de que se libere a la atmósfera, estas tecnologías hacen que las fuentes de energía convencionales sean mucho más respetuosas con el medio ambiente.

No obstante, para que los CAC contribuyan a reducir las emisiones de GEI en todo el planeta a los niveles necesarios —se estima que en un 80 % antes de 2050—, es preciso acelerar su adopción a gran escala. El proyecto «European carbon dioxide capture and storage laboratory infrastructure» (ECCSEL), financiado con fondos comunitarios, reunió a destacados institutos de investigación de toda Europa para preparar la infraestructura de investigación necesaria para fomentar la implantación masiva de CAC.

En el marco de esta iniciativa se evaluaron los principales aspectos problemáticos de la CAC y las necesidades de mejora de las capacidades de investigación. Como resultado, el equipo estimó que se necesitan en torno a 345 millones de euros de aquí a 2030.

Este proyecto allana el camino para crear un consorcio permanente de institutos de investigación, empresas y autoridades públicas que trabajen juntas en este campo. Se establecerán dos dimensiones de colaboración: una red de laboratorios complementarios y una serie de proyectos piloto a gran escala y centros experimentales.

ECCSEL da el primer paso en la ingente tarea de alcanzar el grado de sostenibilidad energética e industrial necesario para frenar el cambio climático.

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