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Los comportamientos en los primeros años de vida influyen en la aparición tardía de la demencia

Con una población mundial cada vez más anciana, la incidencia y prevalencia de la demencia están en aumento. Un proyecto financiado con fondos comunitarios ha contribuido a este campo de investigación identificando biomarcadores que permiten la detección precoz y la predicción de la enfermedad, así como su seguimiento cuando ya está presente y requiere un tratamiento.
Los comportamientos en los primeros años de vida influyen en la aparición tardía de la demencia
La proteína fijadora del ADN TAR 43 (TDP-43) es un biomarcador agregador de proteínas cuya implicación en la biología de la enfermedad fue descubierta en 2006. No obstante, su importancia pasó desapercibida para la población. El objeto del proyecto «Significance of TDP-43 in the population in relation to dementia» (STPRD) ha sido valorar la importancia que tiene la TDP-43 en relación con la demencia en una muestra de población integrada por personas mayores.

A través de la base de datos de Estudios clinicopatológicos epidemiológicos en Europa (ECLIPSE) y con los datos neuropatológicos obtenidos en el proyecto, el STPRD investigó las correlaciones biológicas y de comportamiento de un diagnóstico de demencia clínica en edad avanzada y los factores que afectan al avance de la enfermedad. Varias revistas científicas están revisando los hallazgos relativos a la importancia que desempeña la patología TDP-43 en casos de demencia de inicio tardío, además de su sintomatología y neuropatología.

El estudio, entre otros resultados y hallazgos, señala que aunque la demencia se manifiesta únicamente en las últimas etapas de la vida, la salud y los comportamientos a lo largo de la vida de una persona influyen en su aparición y evolución. Por ejemplo, aquellas personas que hayan recibido más educación en edad temprana poseen un riesgo más bajo de padecer demencia cuando alcanzan la vejez, ya que cognitivamente están mejor preparadas para sobrellevar la aparición de problemas neuropatológicos. La investigación STPRD destacó también el hecho de que la neuropatología que causa la demencia de inicio tardío es más compleja de lo que se pensaba. Otro hallazgo del proyecto apuntaba a que ciertas características del sueño, como por ejemplo dar cabezadas y una excesiva somnolencia durante el día, podrían ser indicadores de deterioros cognitivos en edades avanzadas durante un periodo de diez años.

Los resultados del proyecto permitirán entender mejor los fundamentos patológicos de la demencia de inicio tardío y ostentarán gran relevancia para el diagnóstico, manejo y tratamiento de síndromes asociados. A su vez, contribuirán también a la reducción de las cargas socioeconómicas derivadas de dicha enfermedad.

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