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La función de la superficie oceánica en el cambio climático

El intercambio de elementos que se produce entre la atmósfera y el océano forma parte del ciclo de los gases de efecto invernadero (GEI) y su comprensión resulta fundamental en un momento en el que las emisiones no dejan de aumentar. En este sentido, una iniciativa financiada con fondos europeos estudia el conjunto de una serie de procesos que participan en los flujos de elementos entre la atmósfera y el mar.
La función de la superficie oceánica en el cambio climático
El proyecto «Air-sea fluxes of climatically relevant gases in the marine atmospheric boundary layer» (AIRSEA) estudió la atmósfera y el océano como sistema acoplado. Su objetivo fue determinar los procesos que controlan los flujos de GEI entre el aire y el mar, en especial el relativo al dióxido de carbono (CO2).

Los miembros de AIRSEA obtuvieron mediciones de la turbulencia oceánica por debajo de la superficie de contacto entre la atmósfera y el mar y midió los flujos de CO2 por encima de la misma. Se empleó una tecnología de nueva factura dedicada a analizar trazas de gases para comparar la magnitud de los flujos de las regiones costeras con las que se producen mar adentro.

La velocidad del viento no es un parámetro que por sí solo baste para describir adecuadamente los intercambios que se producen entre el aire y el mar. Por esta razón, el consorcio empleó dispositivos de detección por ultrasonidos a bordo de los buques científicos utilizados para obtener mediciones de campo en el Atlántico Norte sobre flujos de covarianza de remolinos de calor y gases.

A un dispositivo con el que medir la interacción entre la atmósfera y el mar (ASIP) se le instalaron sensores de alta resolución para obtener datos sobre la temperatura, la salinidad, la luz, el oxígeno y la turbulencia del mar y estudiar la microestructura de la parte superior de la columna oceánica. Las mediciones se relacionaron con efectos medioambientales como el viento y la transferencia de gases y estos a su vez con características físicas de la zona oceánica superior. Se utilizaron un altímetro ultrasónico situado en el casco del barco y una unidad de movimiento inercial para medir las olas del océano.

Los resultados del estudio AIRSEA sobre los procesos que rigen el intercambio entre la atmósfera y el mar mostraron que es posible modelar la turbulencia en la superficie oceánica. Los resultados del proyecto permitirán optimizar el desarrollo de modelos informáticos y mejorar el conocimiento que se posee de la función de los océanos en la absorción de GEI.

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