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Alivio del calor que sufren los bomberos en el trabajo

La exposición a una fuente de calor considerable a la hora de apagar un incendio puede provocar agotamiento, lesiones e incluso la muerte. Un nuevo chaleco refrigerante podría ayudar a los bomberos a crear sudor artificial a través de un tejido protector para ampliar el tiempo que pueden dedicar a su trabajo.
Alivio del calor que sufren los bomberos en el trabajo
Los bomberos pueden sufrir estrés térmico cada vez que se exponen a fuentes de calor y radiación térmica asociadas a fuegos desbocados. El principal factor limitante para los bomberos que acuden a un incendio no es la calidad del aire o la inhalación de humo como cabría esperar, sino el estrés térmico. Un sistema de refrigeración personal y efectivo aumentaría la eficacia de su labor y reduciría el riesgo de padecer agotamiento por calor. Todo ello reduciría la probabilidad de lesionarse y aumentaría la de sobrevivir tanto de los bomberos como de los que acuden a la llamada de emergencia.

Un equipo de científicos desarrolló un tejido innovador que reduce la temperatura del organismo gracias a los fondos europeos con los que se dotó al proyecto «Lightweight, long endurance body cooling for fire fighters» (STAYCOOL). Con él se espera aumentar la comodidad y la eficacia de los bomberos y reducir los accidentes que tienen su origen en el agotamiento por calor. El chaleco refrigerante transpira a través del tejido protector mediante una superficie biomimética en la parte exterior del uniforme protector. Cuenta con discos o parches en contacto con la piel y conectados a un intercambiador de energía de bajo consumo. Los intercambiadores utilizan agua para eliminar el calor del organismo y transferirlo al entorno por evaporación.

El sistema de STAYCOOL, en comparación con otros chalecos refrigerantes similares ya en el mercado, resulta más ligero y consume menos energía, dos propiedades que permiten utilizarlo durante periodos prolongados de tiempo. Además no resulta caro gracias a la gran cantidad de ellos fabricados con el fin de mantener la competitividad de del precio de cada unidad. Podría servir a trabajadores de plantas industriales, agentes de policía que deben llevar protección en climas cálidos e incluso en deportes de riesgo.

Su comercialización mejoraría considerablemente la seguridad y la comodidad de los bomberos y reduciría los costes de personal y materiales. La reconquista de los mercados de bajo coste de manos de las importaciones asiáticas, y de las estadounidenses, de coste elevado, también beneficiará a las pequeñas y medianas empresas europeas dedicadas a este ámbito.

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