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Precintar el corcho de la diversidad vinícola europea

Las pequeñas y medianas empresas de Europa dedicadas a la elaboración de vino están perdiendo su cuota de mercado en favor de productores más grandes y activos del Nuevo Mundo. El proyecto INNOYEAST se creó para proteger la diversidad vinícola europea y para conservar su posición como líder mundial del sector.
Precintar el corcho de la diversidad vinícola europea
Debido al papel determinante que desempeña la levadura en diversos aspectos fundamentales de la producción vinícola, los miembros del proyecto realizaron un proceso de microencapsulación de levaduras autóctonas para su uso en el proceso de fermentación de las bodegas que forman parte del proyecto. El objetivo era lograr una producción uniforme de vino de la mayor calidad, manteniendo las propiedades organolépticas y el perfil aromático del producto. Formaron parte del proyecto cuatro regiones vinícolas europeas (Rioja Alavesa, Pomerol, vinho verde y Chianti), al igual que diez organizaciones de cuatro países de Europa entre las que se incluyen universidades, instituciones de investigación y empresas del sector.

La investigación y las actividades de la iniciativa resultaron exitosas a la hora de cumplir con sus objetivos, posibilitando que las pequeñas y medianas empresas implicadas obtuvieran sus propias cepas de levadura autóctona. Cada cepa refleja las características de una región vitícola específica, lo que potencia el carácter propio de cada uno de estos vinos de calidad. Al proceso de elaboración de vinos se incorporaron tecnologías innovadoras como la microencapsulación para preparar los microorganismos autóctonos seleccionados.

INNOYEAST contribuyó a que diferentes regiones vitivinícolas europeas alcanzaran su objetivo común: evitar el empleo generalizado de levaduras procedentes de otros países del Nuevo Mundo. Con esto se asegura la producción de unos caldos de la máxima calidad y se preserva el carácter propio de los vinos de cada región.

En conjunto, el proyecto tuvo un éxito rotundo en lo que a propiciar el cambio y la colaboración se refiere, un logro digno de mención en un sector tan tradicional como el de la vitivinicultura. Los resultados también resaltaron el impacto positivo que se deriva de la cooperación basada en un objetivo común: el desarrollo competitivo de los vinos europeos a nivel mundial.

Los avances y el éxito del proyecto INNOYEAST contribuirán en gran medida a reforzar la reputación de los vinos del continente. Las bodegas europeas cuentan ahora con los medios para elaborar vinos de mayor calidad y que resulten más competitivos, con unos resultados excelentes y una nueva perspectiva centrada en los gustos actuales del consumidor.

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