La Comisión promueve la competitividad de las empresas europeas que se enfrentan a la mundialización
La Comisión Europea ha adoptado una comunicación en la que se propone un debate abierto con los diferentes actores políticos, económicos y sociales de la Unión Europea (UE) sobre las orientaciones de una nueva política industrial con el fin de hacer frente a los desafíos de la mundialización y de los rápidos cambios tecnológicos. La comunicación realiza un diagnóstico de los puntos débiles de la industria europea y propone una serie de medidas para promover la competitividad de la industria. Estas medidas tienen por objeto: - reforzar las inversiones intangibles; - promover el acceso de las empresas europeas al mercado mundial; - desarrollar el diálogo entre las autoridades públicas y la industria; - mejorar la financiación mediante la eliminación de barreras institucionales y reglamentarias y mediante la mejora del régimen fiscal que se aplica al capital de riesgo; - adaptar las normas relativas a la sociedad de la información y al comercio electrónico. La mundialización es considerada en este documento una oportunidad de la que Europa ha de aprovecharse, no una amenaza. A iniciativa de Martin Bangemann y Edith Cresson, miembros de la Comisión Europea a cargo, respectivamente, de industria y de investigación, esta comunicación propone la definición de una nueva política industrial que contribuya a promover la competitividad de las empresas europeas de cara al proceso de mundialización. La comunicación realiza un diagnóstico de los puntos débiles de la industria europea: - Europa no cuenta con una presencia importante en el sector de servicios empresariales; - las empresas europeas no recurren lo suficiente a la externalización; - la especialización sigue siendo un ámbito poco desarrollado en los sectores de crecimiento rápido, con productos muy diferenciados o que requieren una considerable estrategia de mercado; - el sector audiovisual europeo se encuentra en una situación competitiva desfavorable; - las empresas europeas forman muy pocas alianzas en las áreas tecnológicas avanzadas; - las sumas invertidas por los fondos de capital de riesgo no se orientan lo suficiente hacia nuevas industrias de alta tecnología; - las empresas europeas no acceden con facilidad a los mercados financieros; - el nivel de gastos en I + D, en términos de porcentaje del PNB de la UE, es aún inferior al de sus principales socios económicos mundiales; - la explotación de los resultados de investigación no es lo suficientemente eficaz; - la UE adolece de un alto nivel de costes y de una complejidad excesiva de procedimientos a la hora de obtener una protección de la propiedad intelectual en Europa; - las empresas europeas ponen en práctica un número muy reducido de proyectos comunes de investigación. Con el fin de contrarrestar esta situación y promover la competitividad europea, la comunicación presta especial atención, entre otras, a las siguientes propuestas: - reforzar las inversiones intangibles mediante la adopción de sistemas de acreditación de competencias y la mejora del aprovechamiento de los recursos de investigación, especialmente a través de un mejor sistema de protección de la propiedad intelectual; - desarrollar los recursos humanos mediante actuaciones en el sistema educativo, la promoción del espíritu de empresa y diferentes formas de innovación social y cohesión social; - promover el acceso de las empresas europeas al mercado mundial mediante la aceleración de la explotación de las ventajas competitivas del mercado único; - promover normas justas y equitativas a nivel mundial de cara a la nueva ronda de negociaciones en la OMC mediante el desarrollo de un sistema de seguimiento del apoyo público a la investigación en los países industrializados; - fomentar el diálogo entre la industria y las autoridades públicas, así como los mecanismos de autorregulación (protección de los consumidores y usuarios); - mejorar la financiación mediante la eliminación de barreras institucionales y reglamentarias para el desarrollo del capital de riesgo y mediante la mejora del régimen fiscal que se aplica al capital de riesgo; - adaptar las normas al contexto de la sociedad de la información y del comercio electrónico (mediante acuerdos tales como la "Carta Internacional").