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Tendencias científicas: Unos investigadores desarrollan una mano robótica con sentido del tacto

Gracias a la modelización y las matemáticas, una nueva prótesis de brazo permite a las personas amputadas volver a tener tacto.

© University of Utah Center for Neural Interfaces

Hasta ahora, las prótesis robóticas presentaban un problema que no podía superarse: el sentido del tacto. Sin embargo, ha llegado el brazo LUKE, un prototipo de brazo robótico inspirado en «Star Wars» que puede vincularse al sistema nervioso del usuario. En un nuevo estudio publicado en la revista «Science Robotics», unos ingenieros biomédicos estadounidenses de la Universidad de Utah declaran que el brazo ahora también permite tener la capacidad de sentir. Explican el modo en que el brazo reactivó la sensación de tacto de Keven Walgamott, un agente inmobiliario de Utah que perdió la mano derecha y parte del brazo en un accidente eléctrico hace diecisiete años. Walgamott fue uno de los siete sujetos que probaron el brazo en los ensayos clínicos. Ayudar a recuperar el tacto a las personas amputadas El desarrollo del brazo protésico se ha prolongado durante quince años y, gracias a la modelización y las matemáticas, ya puede considerarse todo un éxito. El brazo LUKE utiliza unos cables implantados bajo el brazo que están conectados a un ordenador para mandar la señal de movimiento al brazo. Los sensores de la mano envían señales a los cables que reproducen la sensación de agarrar un objeto. El brazo LUKE cuenta con cien microelectrodos conectados a los nervios del brazo. Según declara Jacob George, doctorando de Ingeniería Biomédica que dirigió el estudio, a «Scientific American»: «Muchas personas creen que el tacto es un solo sentido, pero en realidad abarca muchos sentidos diferentes. La mano tiene sensores para el dolor, la temperatura, las vibraciones y la presión, entre otros, y lo que nosotros hacemos es identificar cada uno de estos pequeños sensores». Walgamott fue capaz de coger uvas, sostener un huevo sin romperlo, enviar mensajes de texto desde el teléfono e incluso sentir la mano de su esposa con la suya. La mano se mueve con sus pensamientos. Por ejemplo, al coger un huevo, el cerebro de Walgamott pudo indicarle que no lo apretara demasiado fuerte. La tecnología imita la forma en que su mano humana sentiría los objetos a través del envío de las señales adecuadas al cerebro. Tras usar el brazo LUKE por primera vez en 2017, Walgamott declaró en una nota de prensa de la Universidad de Utah lo siguiente: «Casi se me saltan las lágrimas. Fue realmente increíble. Nunca imaginé que podría volver a sentir con esa mano». Una mano biónica que parece más natural «Modificamos la forma de enviar esa información al cerebro para que coincidiera con el cuerpo humano y, al hacerlo, conseguimos mejores beneficios. Se envían señales más realistas desde el punto de vista biológico», relató George a la CNN. «Tan solo el hecho de proporcionar sensaciones es extremadamente valioso, pero la forma en que se envía esa información también es muy importante, y, si se hace de manera más realista desde el punto de vista biológico, el cerebro la entenderá mejor y el resultado de esta sensación también será mejor», dijo Gregory Clark, responsable del equipo del estudio y profesor asociado del Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad. Y añadió: «Una de las primeras cosas que [Walgamott] quería era ponerse su anillo de boda, lo cual es complicado con solo una mano. Fue muy emotivo». Se está desarrollando una versión completamente portátil del prototipo que no necesita conexión a un ordenador. El equipo espera que para 2021 tres participantes del estudio puedan llevarse el brazo LUKE a casa.

Países

Estados Unidos