Éxito de los investigadores de la UE en la reconstrucción de cuerpos dañados
Los científicos europeos están celebrando los éxitos recién cosechados en la investigación sobre la aplicación de los "biomateriales" a la autorreparación del cuerpo humano, algunos llegando incluso a dar con la clave del desarrollo de una segunda piel. Los cirujanos llevan algún tiempo utilizando materiales procedentes de la aeronáutica, la electrónica y la ingeniería para apuntalar los cuerpos dañados, mediante prótesis de caderas y miembros artificiales, por ejemplo. Ahora bien, hace poco los científicos han empezado a contemplar materiales más "naturales", biodegradables que puedan servir de armazones para sostener los cuerpos dañados e impulsar la autogeneración de los tejidos. Mientras que EEUU lidera actualmente las terapias de injerto de piel, los investigadores europeos son los únicos que estudian la promoción de las técnicas de cura de piel y huesos utilizando las células del propio paciente. Técnica ésta que tiene claras ventajas, tanto clínicas, al reducir el riesgo de rechazo o infección viral del trasplante, como económicas. El mercado de biomateriales, en rápido crecimiento, arroja un valor anual de 25.000 millones de euros. El Profesor Clemens van Blitterwijk, de la empresa holandesa Isotis, que está desarrollando un "tejido que sea el equivalente del hueso vivo mediante ingeniería", explicó el alcance de las nuevas terapias: "El hecho es que las expectativas de vida se han cuadruplicado en tres siglos y las discapacidades graves aumentan con el paso de los años. Necesitamos cuidar de la población mayor. La medicina de sustitución marcará la frontera de la ciencia médica en el siglo XXI por cuanto se necesitará conforme vaya envejeciendo la población. "Hoy día son 10 millones las personas que caminan con una o dos caderas artificiales. Sin embargo, algún día no quedará más remedio que cambiarlas por el desgaste normal que sufren. En cambio, los tejidos son sustancias dinámicas. Jamás ha sido posible reproducir las propiedades mecánicas de los tejidos de los huesos. Un hueso puede ser duro como el acero y blando como la mantequilla. Hace falta mucha fuerza para romper un hueso, pero sacar una muela requiere un esfuerzo mínimo repartido a lo largo de mucho tiempo". Por tanto, el equipo del Profesor Clemens van Blitterwijk quiere utilizar el tejido de los propios pacientes en los trasplantes de cadera. Cerca de la mitad de los 750.000 trasplantes de cadera calculados y las 100.000 revisiones llevados a cabo cada año en el mundo se hacen en la UE. A los que cabe añadir las cerca de 500.000 operaciones primarias de rodilla y las correspondientes 70.000 revisiones que se efectúan cada año. Tantos tratamientos tienen un coste muy elevado. Siendo así, la Comisión Europea ha venido financiando en los últimos años investigaciones en biomateriales. Los representantes de la Comisión escucharon satisfechos los informes positivos de los científicos con motivo de una reunión celebrada recientemente en Bruselas. Se hizo especial hincapié en cuatro proyectos de investigación financiados a título del IVPrograma marco de IDT de la Comisión. Entre estos proyectos se incluyeron los trabajos del equipo del Profesor Clemens van Blitterwijk sobre huesos y otro proyecto sobre estructuras biodegradables para implantes de piel, que favorece el crecimiento de la piel de una persona tras una quemadura de gravedad o una úlcera crónica. "Pedazos de piel tan diminutos como un sello pueden utilizarse para cubrir en dos semanas un cuerpo humano entero", explicó la Doctora Alessandra Pavesio, de FAB (Italia), en la presentación de estos trabajos. Otro proyecto consiste en desarrollar membranas para órganos biohíbridos que acaben sustituyendo a un hígado o un riñón humano dentro del cuerpo; el consorcio ya tiene tramitadas varias solicitudes de patentes relacionadas con los resultados del proyecto. El cuarto grupo de investigación subvencionado ha echado mano de los biomateriales para desarrollar modelos exactos del esqueleto humano aprovechando los datos del escáner, a los que pueden recurrir los cirujanos para practicar intervenciones complejas. Más de 125 pacientes ya se han beneficiado de dicha tecnología, mientras los socios industriales del proyecto han presentado seis solicitudes de patentes. La empresa de los investigadores, Materialise, ha crecido desde del puñado de empleados de principios de los años noventa a 110 en la actualidad, y cuenta con oficinas en varios países europeos, Asia y EEUU. Su software está siendo utilizado ampliamente no sólo por cirujanos sino también por los grandes constructores de automóviles con fines de rápido establecimiento de prototipos. Por otra parte, el equipo está aprovechando el comercio electrónico, utilizando la Red para la transferencia de datos y la presupuestación automática y confidencial del coste de los prototipos. Al exponer los proyectos ante la prensa, el Comisario europeo de Investigación, Philippe Busquin, alabó el trabajo de los investigadores. "Han cosechado resultados admirables, cuya aplicación tendrá un efecto directo en el público y ayudará a mejorar la calidad de vida de muchos ciudadanos europeos". "Aspiramos a fomentar la innovación y la salud, y obviamente estas investigaciones atienden necesidades y preocupaciones concretas". El señor Andreta, Director del programa de crecimiento competitivo y sostenible de la Comisión Europea, abundó en el sentido del Comisario y agradeció el entusiasmo de los coordinadores de proyectos. "Así queda demostrado el uso práctico de nuestra labor (de la Comisión Europea)". La investigación y el desarrollo tecnológico en biomateriales plantean numerosos retos por la multitud de interacciones que se requieren entre ciencia de materiales, medicina, ingeniería de procesos, biología, física y demás disciplinas. Resultan además sumamente arriesgados al necesitar instrumentos pesados, tecnologías avanzadas y personal altamente cualificado. En este ámbito, los beneficios suelen tardar, debido a la necesidad de obtener la aprobación del mercado. "En el sector de biomateriales, muchos de los actores europeos son PYME que no pueden asumir tales riesgos. Sin embargo, (estos proyectos) dan prueba del éxito que pueden cosechar las jóvenes PYME en esta área, defendiendo su lugar en el mercado mundial frente a una competencia norteamericana muy presente". "La prosperidad tecnológica en provecho de los ciudadanos y de nuestra posición en el mercado mundial pasa por una sinergia de los esfuerzos nacionales y europeos dentro un verdadero espacio europeo de investigación", concluyó.