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Profesoras Tham de Suecia: 5 años después

Las profesoras Tham de Suecia, un grupo de 30 mujeres a las que se adjudicaron cátedras en virtud de una política de discriminación positiva, corren el riesgo de convertirse en "meros símbolos en vez de los modelos de rol que los políticos esperaban fomentar", según indica un ...

Las profesoras Tham de Suecia, un grupo de 30 mujeres a las que se adjudicaron cátedras en virtud de una política de discriminación positiva, corren el riesgo de convertirse en "meros símbolos en vez de los modelos de rol que los políticos esperaban fomentar", según indica un informe de la secretaría sueca para la investigación de género. Un nuevo informe pone de manifiesto que las mujeres obtuvieron sus puestos sin necesidad de aprovechar las políticas de "acción positiva" para mujeres investigadoras y que, al poco tiempo de su nombramiento, recibieron el mismo trato que los demás profesores de sus instituciones. El gobierno sueco propuso inicialmente el programa de profesorado Tham en 1995 como parte de un conjunto de propuestas encaminadas a fomentar la igualdad de género en la enseñanza. Para implantar la discriminación positiva de las mujeres en las áreas científicas, se aconsejó invertir en puestos para mujeres tituladas: 73 puestos de investigadoras y 30 cátedras (denominadas "Cátedras Tham" por el nombre del entonces ministro sueco de Educación y Ciencia). Los fondos se destinarían a candidatas cualificadas en ámbitos donde el desequilibrio entre los sexos fuese más notable, para distribuirse entre una gama de disciplinas lo más amplia posible. En caso necesario, "ser mujer tendría precedencia sobre la competencia", informa la secretaría sueca para la investigación de género. "Algunos pensaron que la propuesta constituía una amenaza contra la democracia. Los hombres se sentirían tratados injustamente, y las mujeres creerían que los puestos les habían sido otorgados sin una legítima competencia". Ahora, sin embargo, la secretaría sueca para la investigación de género informa que ninguno de los puestos fue cubierto por el procedimiento de la discriminación positiva. "En varios casos solicitaron las plazas tanto hombres como mujeres, pero incluso entonces no se apeló a la discriminación positiva (.) ¿qué tipo de juicios realizan los comités de selección y los jurados cuando nadie les está mirando?" La organización encargó en 1999 un estudio de seguimiento para comprobar la situación de las profesoras Tham. A la mayoría no se les trataba de forma distinta que a los demás profesores de su mismo nivel. Se refirieron a las dificultades de gestionar departamentos de investigación con escasez de fondos para profesores ayudantes y para otros recursos, y se sintieron más "absorbidas" que sus colegas masculinos por tareas burocráticas (por ejemplo, para compensar el número de varones participantes en comités y tribunales de revisión entre pares). Quizás lo más importante de todo sea que la secretaría sueca para la investigación de género informa de que las profesoras Tham "no pensaron en la posibilidad de que recurrir a la acción positiva [es decir, la discriminación positiva] fuese en absoluto algo discriminatorio". Dirigiéndose a la organización, Marianne Clarholm, Profesora de Ecología del suelo en el Instituto de Micología y Patología Forestal de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, afirmó: "El debate suscitado por la iniciativa de Carl Tham con respecto a las mujeres me convenció aún más de que dichas medidas son necesarias, si se considera que a la sociedad le interesa que haya más mujeres que trabajen en la enseñanza superior. ¿Por qué abandonar voluntariamente este campo privilegiado y dominado por hombres?"

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