¿Una forma de vivir con una enfermedad hepática?
Los pacientes en espera de un trasplante de hígado podrían tener más posibilidades de supervivencia gracias a un nuevo "sistema de apoyo al hígado" que ha sido desarrollado por un equipo investigador europeo, y que actualmente está siendo sometido a ensayos. El "sistema modular hepático extracorpóreo" [modular extracorporeal liver system (MELS)] ha sido diseñado para ayudar a los pacientes con un fallo agudo de hígado mientras esperan un trasplante de órgano. Conceptualmente, es semejante a un aparato de diálisis renal y su componente clave es un innovador "sistema de apoyo". Dentro de un contenedor de finas membranas de fibras huecas, los hepatocitos (células del hígado) humanos se mantienen vivos mediante un suministro constante de oxígeno y un "medio de cultivo" nutritivo. Las células pueden sobrevivir hasta dos meses en estas condiciones. El plasma de los pacientes se separa de su sangre en un fraccionador de plasma antes de dejar que pase al sistema de apoyo. A medida que el plasma fluye por la red capilar de fibras, las células hepáticas actúan normalmente, extrayendo toxinas del plasma, limpiando y renovando eficazmente la sangre del paciente sin llegar a mezclarse con ella. En Alemania, Francia, España y el Reino Unido hay cuatro centros de investigación que participan en esa labor, subvencionada por la Comisión Europea desde 1998. Cada país ha tratado diferentes grupos de pacientes para probar la eficacia del sistema de apoyo, y en todos los casos (hasta ahora han sido tratados 11 pacientes) ha demostrado su eficacia. Diez de los pacientes tenían un fallo agudo del hígado, y uno tenía un fallo hepático crónico. Todos los pacientes fueron sometidos con éxito a un trasplante de hígado. El sistema de apoyo parece atractivo desde el punto de vista del coste: un trasplante de hígado con un tratamiento de por vida cuesta unos 500.000 euros, mientras que el sistema cuesta alrededor de 2.500 euros. Sin embargo, será necesario realizar más ensayos para convencer a la comunidad médica y, cosa también importante, a las mutuas aseguradoras que la salud relativamente buena de los pacientes se debe al tratamiento con el sistema, según Dimitrios Kardassis, de la Universitätsklinikum Charité de Berlín. "Tenemos que demostrar que el tratamiento precoz con un sistema de apoyo es efectivamente inferior al coste de un trasplante de hígado. Si se trata precozmente a los pacientes con un fallo hepático agudo existe la posibilidad real de que el hígado se regenere con la ayuda de este aparato." En particular, el Dr. Kardassis cree que el sistema puede proporcionar también apoyo a los pacientes a los que se ha extirpado un tumor del hígado. Las células hepáticas pueden regenerarse de dos formas: aumentando su número o creciendo de tamaño. "Si se extirpa un tumor y se le deja al paciente únicamente el 30 por ciento del hígado, un sistema de apoyo podría ayudar a este órgano mientras recupera su tamaño original." Otros equipos de investigación están desarrollando tecnologías semejantes, pero el equipo del MELS afirma que la suya es mejor porque, en lugar de utilizar células hepáticas no humanas, ellos son el único grupo que emplea células hepáticas primarias de origen humano. "Asimismo, otros utilizan en el fraccionamiento del plasma filtros convencionales que no han sido diseñados específicamente para esta tarea," afirma el Dr. Kardassis. "Sin embargo, este sistema es el resultado de diez años de investigación." Actualmente el equipo del MELS está en condiciones de tratar una media de dos pacientes por mes, pero ahora que ha comenzado a divulgar información sobre su trabajo tiene la esperanza de suscitar el interés de otros centros de trasplantes. El Dr. Kardassis y sus colegas esperan que en el futuro la tecnología genética puede representar una alternativa para los pacientes con enfermedades hepáticas, que a menudo son causadas por trastornos genéticos hereditarios. "Podríamos insertar las secciones de ADN que faltan en las células de los pacientes utilizando un método denominado 'transfección' y, a continuación, hacer que se multipliquen en el sistema de apoyo antes de implantarlas en el paciente. Sin embargo, todavía hay que recorrer un largo camino investigador y legislativo."a la stra
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Francia