El punto muerto UE/EEUU amenaza la entrada en vigor de Kyoto
Se está haciendo difícil llegar a un acuerdo entre la UE y EEUU sobre la forma de limitar los daños medioambientales y, en último término, el cambio climático en la reunión de la COP6 (Conferencia de las partes de la convención marco de la ONU sobre el cambio climático) celebrada en La Haya. EEUU desea plantar bosques (que reciben el nombre de "pozos de carbono") y modificar las prácticas agrícolas como alternativa a la reducción de combustibles fósiles, cambio que la UE y los grupos ecologistas consideran inaceptable. Temen que esto socave el protocolo de Kyoto, que exige que EEUU reduzca en un 7 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero. EEUU, junto con Japón, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Rusia, afirma que puede captar carbono de la atmósfera, y al hacerlo, evitar la reducción en el consumo nacional de energía. Ajustarse al protocolo de Kyoto significaría para EEUU disminuir en un 30 por ciento la utilización de combustible. Sin embargo, la UE se opone al plan de los pozos de carbono, y en su comunicado sobre las posiciones de la UE ante la COP6 afirmó su intención de, "dada la notable incertidumbre acerca de su escala y su continuidad, limitar el grado en que los países industrializados puedan utilizar los pozos que absorben carbono, por ejemplo los bosques, para compensar sus emisiones." Se ha informado que Michael Meacher, ministro de medio ambiente del Reino Unido, que próximamente se desplazará a la conferencia, ha dicho que la postura de la UE es firme: "Desde nuestro punto de vista, es imprescindible que los gobiernos nacionales establezcan medidas que reduzcan las emisiones quemando menos combustibles fósiles." Numerosos países en desarrollo y grupos ecologistas respaldan la posición de la UE. Michel Raquet, de Greenpeace, ha alegado lo siguiente: "si la UE cede en esto, el protocolo de Kyoto quedará tan lleno de escapatorias que perderá toda integridad medioambiental. Los estadounidenses quieren créditos si talan un bosque y a continuación vuelven a plantarlo con árboles de crecimiento acelerado. Esto es absurdo." Las conversaciones continuarán hasta el 24 de noviembre, momento en que todas las partes esperan haber llegado a un acuerdo. A no ser que el proceso de ratificación pueda iniciarse rápidamente, el protocolo de Kyoto corre el riesgo de perder empuje.