¿Buenas noticias desde Bonn para el desarrollo sostenible?
Representantes de la Unión Europea y la Presidencia belga recibieron con satisfacción los indicios de que los países estaban dispuestos a negociar de forma constructiva la ejecución del protocolo de Kyoto cuando los asistentes a la última ronda de las conversaciones sobre el cambio climático, celebradas en Bonn (Alemania), lograron un acuerdo de última hora después de intensos debates durante toda una noche. El ministro belga de Energía y Desarrollo Sostenible, Olivier Deleuze, negociador principal de la UE en las conversaciones, afirmó que Japón había obtenido una exención especial con respecto a aquellos países que no alcancen los objetivos de reducción, después de que las negociaciones hubiesen llegado a un callejón sin salida a ese respecto. Con anterioridad el Sr. Deleuze había solicitado a los países que se decidiesen ahora a aprobar la ratificación del protocolo: "Nadie discute que existe un cambio climático. La mejor herramienta [para luchar contra él] es el protocolo de Kyoto, y ahora tenemos que negociar normas de ejecución que sean ratificadas por los distintos países," afirmó. La Comisaria de Medio Ambiente de la UE, Margot Wallström, se hizo eco de la petición del Sr. Deleuze de una acción urgente, y declaró: "Necesitamos con urgencia un acuerdo internacional para luchar contra el cambio climático. No podemos permitirnos otro fracaso. En Bonn nos hemos propuesto un paquete de decisiones lo más amplio posible, y estamos dispuestos a negociarlo." Cuando las conversaciones llegaban a su cuarto día, el acuerdo entre las partes negociadoras sobre el grado de exigencia con que debía aplicarse el protocolo, y sobre la plantación de los llamados "depósitos de carbono", constituidos por árboles que absorben la contaminación, como posible sistema para reducir la cuantía en que los países estén obligados a recortar las emisiones, permitió un destello de esperanza. La aprobación de esta propuesta de compromiso implicaría una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero inferior a la mitad de la que figuraba en el protocolo de Kyoto, pero el Sr. Deleuze puso de relieve la necesidad de que Europa se muestre flexible con respecto a los documentos de compromiso: "Si se trata de un documento definitivo, con un espíritu de flexibilidad y puesto que ya hemos hablado lo suficiente acerca del cambio climático durante los últimos 10 años, Europa está dispuesta a aceptarlo." El protocolo de Kyoto, aprobado en 1997 en la tercera conferencia de las partes, estableció que los países industrializados debían reducir sus emisiones conjuntas de gases de efecto invernadero en un 5 por ciento como mínimo, en comparación con los niveles de 1990. La siguiente ronda de conversaciones de Kyoto está prevista para finales de octubre en Marruecos.