Busquin da pistas sobre cómo crear una política del conocimiento
El pasado 19 de octubre, el Comisario europeo de Investigación, Philippe Busquin, señaló, durante su intervención en una manifestación organizada por la Sciences Politiques de París, la importancia de definir una política del conocimiento en Europa e, identificó, además, los cinco factores que intervienen en su creación. Los cinco temas que influyen en el desarrollo de una política del conocimiento son, según el señor Busquin, el desarrollo sostenible, las divisiones entre las necesidades de los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo, la educación universitaria, los derechos de propiedad intelectual y la ciencia y la sociedad. La política del conocimiento, declaró el señor Busquin, se basa en las medidas que permiten a la investigación estimular la producción del conocimiento, su transmisión a través de la educación y su difusión y explotación mediante la innovación, todo ello en condiciones socialmente establecidas de acuerdo a determinados ideales políticos. En su opinión, el conocimiento difiere en esencia de la información, ya que se define como "información estructurada de forma intelectual y organizada socialmente, una realidad dinámica, un proceso tanto como una facultad". Una política del conocimiento tiene que confrontar y responder a estos cinco aspectos, declaró el Comisario. El desarrollo sostenible fue la primera cuestión que eligió, definiéndola como acciones que cotejan las necesidades de la competitividad industrial con las exigencias de la calidad de vida en términos de salud, seguridad y medio ambiente. Y, señaló que, si bien estas contradicciones pueden ser resueltas en el plano teórico por el desarrollo sostenible, advirtió sobre la inexactitud del término, ya que en la actualidad designa poco más que a un concepto, el cual debe ser traducido en acciones. En el mismo sentido, el siguiente tema al que tiene que hacer frente la política del conocimiento es la tensión generada entre las necesidades de las sociedades desarrolladas y las del resto del mundo, declaró el señor Busquin, refiriéndose al predomino de la investigación médica destinada a las enfermedades endémicas de Occidente. Destacó la importancia que tiene estimular la investigación de los problemas a los que se enfrenta la población mundial, y declaró que es precisamente esto lo que está tratando de hacer Europa al lanzar una iniciativa que trata sobre las plagas de enfermedades contagiosas en aquellas zonas en las que prevalecen las situaciones de pobreza. El señor Busquin definió la tercera categoría, la educación superior, como de una singular importancia, e informó que a las instituciones universitarias se les ha consignado un papel central en la sociedad del conocimiento". La cuarta categoría, calificada por el Comisario como fundamental en la construcción de la política del conocimiento, son los derechos de propiedad intelectual. El número de patentes concedidas en Europa, EEUU y Japón aumenta entre un 8 y un 10 por ciento anualmente desde los últimos cinco años. Respecto a las consecuencias económicas que supone para las instituciones, el impacto en términos de derechos de licencias varía desde constituir para las universidades una pequeña cantidad de sus recursos financieros, hasta el 44 por ciento para una institución como es el Instituto Pasteur. Este aumento en la concesión de patentes plantea cuestiones tales como determinar el tipo de conocimiento que se debe legítimamente proteger mediante este procedimiento, cómo evitar las restricciones al público para acceder a dominios como las ciencias de la vida, e identificar la diferencia que existe entre el descubrimiento y la invención. Por último, el señor Busquin, recalcó la importancia del binomio ciencia sociedad en la elaboración de una política del conocimiento. Citó un informe reciente en el que se mostraba la ambivalencia de los ciudadanos europeos ante el progreso tecnológico. "Paralelamente, un gran número de ellos piensa que la ciencia está cambiando demasiado deprisa su estilo de vida". La Comisión Europea abarca los principios de la precaución y de la proporcionalidad, queriendo dar a entender que todas las decisiones se adoptan de acuerdo a lo que es considerado como un riesgo socialmente aceptable, declaró Busquin, quien solicitó la celebración de un debate sobre este tema entre investigadores, ciudadanos y responsables de las decisiones a nivel europeo, aunque, puntualizó que el debate no debería eludir la responsabilidad que tienen los políticos de mantener un dialogo abierto, tomando decisiones fundadas, y ejecutadas con resolución.