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En el EMBL descubren el secreto de una proteína cancerígena

Investigadores del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) han confeccionado un diagrama detallado de una proteína asociada a la leucemia, que proporciona a los científicos un punto de partida para diseñar fármacos contra la enfermedad. Por lo general los científicos...

Investigadores del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) han confeccionado un diagrama detallado de una proteína asociada a la leucemia, que proporciona a los científicos un punto de partida para diseñar fármacos contra la enfermedad. Por lo general los científicos que trabajan en la elaboración de fármacos se esfuerzan por diseñar drogas capaces de bloquear la actividad de una determinada molécula en las células, echando el cerrojo sobre el "interruptor" celular. Pues bien, un grupo del EMBL dirigido por el investigador italiano Giulio Superti-Furga ha elaborado un diagrama detallado de la proteína ABL, asociada a determinadas formas de leucemia. Gracias a la información del diagrama, los investigadores confían en poder ajustar soluciones a medida que hagan posible cerrar determinados interruptores celulares. Aunque la ABL se produce en todas las células humanas, algunas personas adquieren deficiencias en el material genético de la molécula, provocando la formación de una versión anómala llamada BCR-ABL, asociada a determinadas formas de leucemia. Entre las funciones principales de la proteína ABL está la de transmitir a otras moléculas el mensaje de dividirse. Lo normal es que este mensaje se envíe un número limitado de veces. Sin embargo, la BCR-ABL y otras formas defectuosas de la proteína quedan atrapadas en el "bucle" de transmisión, con resultados de muy elevados índices de división celular y, por ende, de cáncer. "Ante la necesidad de desactivar la proteína ABL urgía saber si para dar al interruptor hacían falta más moléculas o si la ABL podía desactivarse ella sola. Acabamos de descubrir un interruptor interno mediante el cual la proteína puede desactivarse sola", ha explicado Giulio Superti-Furga. "Al gen BCR-ABL le falta un pedazo estructural importante de la proteína, algo así como la grapa que sujeta las cosas en su sitio, con lo cual la molécula no deja de enviar señales", continúa. Este descubrimiento constituye un punto de arranque significativo para la elaboración de fármacos de tratamiento de la leucemia. Los investigadores han dado con la grapa en una zona de la molécula distante de la maquinaria de transmisión de señales. El hallazgo ha sido posible creando versiones artificiales de la proteína ABL quitándole determinadas partes, y posteriormente examinando la capacidad de transmisión de la molécula en tubos de ensayo.

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