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Un nuevo informe evalúa las dificultades de la I+D en los países pequeños

"El reto más grande y más difícil al que se enfrentan los países más pequeños en el ámbito de la ciencia y la tecnología es encontrar un equilibrio entre sus necesidades y sus limitaciones de capital humano y financiación," afirma un nuevo informe sobre "Estrategias de investi...

"El reto más grande y más difícil al que se enfrentan los países más pequeños en el ámbito de la ciencia y la tecnología es encontrar un equilibrio entre sus necesidades y sus limitaciones de capital humano y financiación," afirma un nuevo informe sobre "Estrategias de investigación en los países más pequeños", elaborado por un grupo de trabajo de ALLEA (Todas Academias Europeas). El objeto principal del informe, que se debatió y aprobó en la junta general de ALLEA celebrada en Roma del 13 al 15 de marzo, consiste en describir modelos y estrategias que faciliten la elaboración de estrategias nacionales, especialmente en los países pequeños. Además de un capítulo dedicado a la "gran ciencia en países pequeños", en el informe aparecen resúmenes de estrategias, puntos fuertes y puntos débiles nacionales de Austria, República Checa, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Irlanda, Letonia y Portugal. En el informe el grupo de trabajo de ALLEA sostiene que a los países más pequeños les resulta más difícil responder a preguntas tales como "¿para qué investigar?", "¿cuánta investigación puede permitirse un país?" y "¿en qué medida debe controlarse la investigación?". Los países más pequeños comparten determinadas desventajas en comparación con sus vecinos más grandes, por ejemplo recursos humanos limitados, financiación limitada, dificultades para establecer prioridades y una base demasiado pequeña para la innovación directa, en opinión del informe. Es improbable que los esfuerzos para reflejar las proporciones y las estructuras de financiación de países más grandes y de más éxito obtengan el efecto deseado con respecto a la masa crítica y la escala. En cambio, el grupo de trabajo sugiere que "un aprovechamiento estratégico óptimo de la fuerza nacional e internacional y las oportunidades internacionales debe facilitar el enriquecimiento de las identidades nacionales de los países más pequeños y de la comunidad más amplia en su conjunto." El informe señala asimismo que, si se desea crear un espacio europeo de investigación satisfactorio, como propone la Comisión, las capacidades de investigación deben constituirse primero en cada país individual, dado que "únicamente reforzando el potencial investigador en el ámbito nacional podrán lograrse de modo pleno los objetivos de un espacio europeo de investigación." El informe señala asimismo que "el notable potencial científico de los países pequeños [...] especialmente de los PECO [Países de Europa Central y Oriental] no se ha determinado de la forma adecuada," y recomienda que se preste una mayor atención a la descripción de los centros de excelencia y evaluación comparativa porque "esto implica de hecho encontrar los puntos fuertes y concentrarse en ellos." El informe pone de relieve varias estrategias satisfactorias que han sido adoptadas por países europeos pequeños con objeto de promover sus actividades de I+D (investigación y desarrollo). Suecia, Finlandia, los Países Bajos y Estonia han utilizado ejercicios de evaluación continuada a largo plazo y revisión crítica por homólogos con objeto de valorar todos los descubrimientos y aplicaciones. Finlandia e Irlanda dedican una financiación especial a la innovación. Noruega ha implantado una tasa de ciencia y tecnología en determinadas industrias. Noruega, Austria, Hungría, Eslovaquia y la República Checa llevan a cabo la evaluación tecnológica mediante consejos o institutos especiales. Finlandia, Suecia, Austria e Israel han creado centros de excelencia en la investigación. Suecia, Finlandia, Austria, Eslovaquia, Estonia e Irlanda ofrecen incentivos a los científicos jóvenes. Portugal, Israel y Suecia financian programas de mejora de la infraestructura material, e Irlanda asigna fondos a la concienciación pública acerca de la I+D. Uno de los mejores ejemplos para diversos países europeos pequeños quizás sea el de Finlandia, país que tiene alrededor de cinco millones de habitantes y que desde 1945 ha realizado la transición entre una sociedad básicamente rural hasta convertirse en un país industrial avanzado que a menudo ocupa una posición de liderazgo en los estudios de evaluación comparativa. A finales del decenio de 1960 se inició una política científica activa con el propósito de aumentar el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida. Se reconoció asimismo que un objetivo central de esta nueva política era ponerse al nivel de los países más avanzados, al que más tarde seguiría el objetivo de promover la investigación en ámbitos de alta tecnología y crear "una sociedad basada en el conocimiento". El porcentaje del PIB de Finlandia dedicado a I+D en 1969 era de sólo un 0,8 por ciento, pero en 1999 esta cifra había alcanzado el 3,1 por ciento. "Si un país se da cuenta de la importancia de la ciencia y la tecnología para crear [...] el bienestar futuro, y formula una estrategia investigadora clara y de futuro, la situación puede modificarse," afirma el informe.

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