Las necesidades de las PYME deben tenerse en cuenta mucho antes en la formulación estratégica
Las necesidades e intereses de las PYME (pequeñas y medianas empresas) necesitan incorporarse mucho antes a la definición programática de la UE. Así lo ha afirmado Timo Summa, el primer representante de las PYME ante la Comisión Europea. Timo Summa, director de Promoción del Empresariado y de las PYME de la Dirección General de Empresa de la Comisión, fue nombrado representante de las PYME en diciembre de 2001 con la misión de defender los intereses de las pequeñas empresas en la Comisión. Este nombramiento se inscribe en la voluntad más amplia de la UE de potenciar la competitividad y rentabilidad de los 19 millones de PYME que se registran en Europa, y contribuir al cumplimiento del objetivo definido en el Consejo de Lisboa de 2000, esto es, el de convertir a la UE en la economía del conocimiento más dinámica del mundo para el año 2010. En la entrevista que concedió a Noticias CORDIS, el representante de las PYME dijo que el objetivo de la creación del cargo era incrementar la visibilidad de la Comisión y animarla a extender su actuación ante las PYME y las organizaciones de PYME. Una parte esencial de su trabajo, según explicó, consiste en establecer un contacto directo con las PYME y organizaciones de PYME, y velar por que sus intereses reciban una atención ejemplar en la definición y despliegue de políticas a lo largo y ancho de los servicios de la Comisión. Hasta ahora, las necesidades de las PYME se han atendido, por lo general, en fecha tan tardía en el proceso de formulación estratégica que su contribución no ha pasado de mero "ajuste" de los mecanismos programáticos. Según ha declarado Timo Summa, es temprano para hablar de los resultados concretos que tendrá su trabajo en la formulación estratégica, aunque sí insiste en que de lo que se trata es "hagamos lo que hagamos, de consultar con los interlocutores y demás partes interesadas de forma sistemática, ya no sólo con tiempo, sino con la suficiente antelación". El representante de las PYME declaró que además de su labor con los gobiernos y los Estados miembros y las organizaciones empresariales nacionales e internacionales había acudido, en los últimos meses, a un total de entre 60 y 70 PYME repartidas por todo el territorio comunitario. En este contacto directo con las empresas está la clave para comprender su punto de vista, dijo Summa. "No conviene tener muchos filtros", añadió. Una parte sustancial de su labor pasa por que se recaben y transmitan comentarios de manera más sistemática, según explicó el representante de las PYME, de tal forma que vayan a nutrir en mejores condiciones la programación estratégica. Informó de que la Comisión se encontraba trabajando cada vez más con las Euroventanillas, que son 300 sumadas las de los países candidatos y de los Estados miembros, y las organizaciones empresariales y los Estados miembros para recoger comentarios y experiencia. Añadió que en este proceso de doble vertiente, a las organizaciones de PYME también se les debía alentar a ordenar necesidades: "También conviene que les exijamos que aclaren objetivos y despejen prioridades, ya que no sólo vale que nos pidan que hagamos algo, que suministremos el servicio, sino también que nosotros se lo pidamos". Timo Summa explicó cómo su experiencia en empresas privadas y círculos de capital riesgo le había puesto en contacto con empresas de alta tecnología y de biotecnología, y le había ayudado a comprender las "exigencias y volatilidad" del mundo en que se mueven. "Tienes que estar dispuesto a asumir riesgos", dijo, agregando que el éxito a menudo estriba en una mezcla de innovación, investigación y desarrollo, y financiación y gestión inteligentes. Puntualizó, sin embargo, que, aun cuando las empresas de nuevas tecnologías fueran "políticamente sexy", sustentan el entramado europeo de PYME las empresas más tradicionales, como las del sector servicios. Así, estas empresas, a menudo sanas y rentables, pueden permitirse invertir en actividades innovadoras, de investigación y desarrollo de mercados, por ejemplo. Ahora bien, aún queda mucho por hacer para cambiar la actitud de los europeos hacia los empresarios, señala Summa. "En Europa el que fracasa queda estigmatizado, cuando en EEUU adoptan un punto de vista positivo; los fracasos te dan una experiencia inestimable para cuando lo vuelvas a intentar". Según indicó, mientras la Comisión se dedica, junto con los Estados miembros, a contemplar modificaciones de la ley de quiebras para mejorar el entorno normativo de los empresarios, no deja de ser cierto que el cambio de actitudes tardará algo en calar en la opinión pública. Timo Summa se mostró asimismo satisfecho con la insistencia del Parlamento Europeo en incrementar la participación de las PYME en el próximo Programa Marco de investigación, VIPM. Y es que muchos eurodiputados son a la vez directivos o dueños de empresas, siendo muy conscientes de los problemas que afectan a las PYME, según dijo. Por último, informó de que esperaba muy pronto una nueva definición de la PYME procedente de la Comisión. Esta definición ayudará a aclarar puntos oscuros como es la categoría de los comercios franquiciados.