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Para que los conocimientos se sientan como en casa

Un artículo publicado en el número de agosto de The Economist ha puesto de relieve que se prevé que la población europea disminuya durante los próximos decenios, pero la población de América del Norte va a crecer. El artículo señalaba que una población más numerosa puede origi...

Un artículo publicado en el número de agosto de The Economist ha puesto de relieve que se prevé que la población europea disminuya durante los próximos decenios, pero la población de América del Norte va a crecer. El artículo señalaba que una población más numerosa puede originar ventajas o desventajas. Si en la población aumentan las personas de edad y sin cualificación, esto causará un incremento en las obligaciones de la seguridad social, y escasas ventajas para la base de conocimientos de la sociedad. Sin embargo, si el aumento procede mayoritariamente de una nueva generación con una formación adecuada o de inmigrantes provistos de cualificación profesional, casi de inmediato el país estará en mejores condiciones de competir en la economía global. Canadá se encuentra en una situación relativamente favorable. Posee una población reducida de acuerdo con los niveles de los países occidentales desarrollados, gran cantidad de espacio vital y una calidad de vida relativamente elevada. Vancouver, en su costa oeste, figura periódicamente en las encuestas como una de las mejores ciudades del mundo para vivir, de manera que la atracción de talentos debería ser fácil. Y podría serlo, salvo por el hecho de que está situada al lado de EEUU. Los salarios, la infraestructura y el prestigio que se encuentran en EEUU dificultan a Canadá atraer al personal investigador, y en algunos casos, incluso retener a sus propios investigadores. Los que obtienen colocaciones en EEUU a veces no regresan. Los investigadores tienen en Canadá una edad media de 48 años, de modo que es preciso hacer frente tanto a quienes abandonan geográficamente su puesto, como a quienes lo abandonan porque se jubilan. Actualmente Canadá está tratando de resolver este problema, atrayendo y reteniendo talentos de nivel mundial. Existen una serie de programas destinados a ofrecer un salario competitivo y las condiciones necesarias para garantizar que Canadá sea considerado como un lugar viable para dedicarse a la investigación. Dentro de estos programas existe una nueva iniciativa innovadora de importancia decisiva: el programa de cátedras de investigación de Canadá. En 2000 se le adjudicó un presupuesto de 900 millones de dólares canadienses (577 millones de euros), y aspira a que en 2005 se hayan establecido 2000 cátedras de investigación en universidades canadienses, y que sean ocupadas por algunos de los mejores investigadores y científicos del mundo. En junio de 2002 ya se habían creado unas 532 cátedras, y 60 de sus ocupantes procedían del exterior. El programa reconoce que para atraer y retener especialistas que tengan este nivel resulta clave disponer de recursos suficientes, ya sea en salario, infraestructuras o personal. La CFI (Fundación canadiense para la innovación) desempeña un papel decisivo en lo que se refiere a las infraestructuras, los salarios se incrementan de modo que resulten atractivos a nivel global gracias a la iniciativa de las cátedras, y se alienta a éstas para que crezcan en conocimientos no sólo a través de su propio trabajo sino también coordinando los esfuerzos de otros investigadores en sus áreas específicas. La iniciativa de las cátedras se propone cosechar líderes mundiales de hoy y del futuro. El programa tiene dos niveles. El nivel uno es para investigadores experimentados que ya son líderes en su campo, a quienes se les asignan 1.400.000 dólares canadienses (900.000 euros) a lo largo de siete años, renovables. El nivel dos es para personas cuyos pares les consideran como potenciales líderes mundiales en su campo, y ese cargo recibe 500.000 dólares canadienses (320.000 euros) a lo largo de cinco años, renovables una sola vez. La mayoría de las cátedras cubiertas hasta ahora corresponden al nivel uno. Las cátedras constituyen una forma privilegiada de aportar personas del máximo nivel, pero en la investigación canadiense ya existe una infraestructura que ayuda a desarrollar talentos de origen propio. De hecho, varios protagonistas de la investigación canadiense se muestran realistas con respecto al papel que desempeñan al otorgar un tratamiento preferente al personal destinado a empresas líderes. TRLabs, de Calgary, es un ejemplo ilustrativo de una entidad que ha reconocido, aceptado y casi alentado tal cosa. Trabaja sobre todo en colaboración con grandes empresas que obtienen determinados derechos gracias a la participación en dicha organización, derechos que están en función de la cuota que abonen. La investigación se aplica en niveles distintos del básico en sentido estricto, y el profesor John McRory, de TRLabs, se muestra realista con respecto a lo que esperan conseguir gracias a esta metodología. "La aceptación por parte de los patrocinadores ha sido elevada, pero si se trata de un tema confidencial, es improbable que [las empresas] lo planteen a TRLabs," afirma. "Las grandes empresas tienen como objetivo primario la formación de su personal, junto con la investigación," añade, pero señala que las personas formadas son muy valoradas en estas empresas. Cien investigadores y científicos de TRLabs han pasado a la empresa Nortel, de TIC, durante los últimos siete años. A pesar de la naturaleza volátil de dicho sector a lo largo de ese período, y del recorte de puestos de trabajo que afectó a la empresa, sólo se prescindió de dos de los miembros de TRLabs. La posibilidad única que TRLabs ofrece a los estudiantes -trabajar sin las presiones de la universidad (sin necesidad de publicar artículos) y sin presiones comerciales (los proyectos de I+D con mayor carga comercial se realizan en las propias empresas)- significa que les ofrecen un entorno atractivo."Es un lugar muy atrayente. Tenemos que rechazar a gran número de estudiantes," dice el profesor McRory.