Desvelado el secreto de la forja
La verdad científica que se esconde tras el secreto secular de los herreros ha sido desvelada. Así, ya se sabe por qué el acero más sólido es el formado por rápido enfriamiento, gracias a un proyecto conjunto de socios holandeses, daneses y franceses. En el marco de un estudio internacional de la estructura fina del acero, investigadores de Technology Foundation STW, realizando un análisis de acero calentado al rojo con un microscopio de rayos X, han descubierto cómo, a una temperatura de 900° C, súbitamente se forman en el metal numerosos cristales microscópicos. Los resultados, publicados en la revista Science el 1 de noviembre, describen cómo los cristales microscópicos formados en el acero miden la resistencia del metal y determinan las características de deformación. Un trozo de acero con muchos cristales pequeños superará en fortaleza a otro con unos cuantos cristales grandes. Este hallazgo ofrece a la siderurgia la oportunidad de mejorar aún más el proceso de refinamiento y gestión de la producción de acero. Para ello, el grupo de investigadores dirigió un intenso haz de rayos X hacia una pieza de acero calentada por encima de los 900° C. A continuación se dejó que la temperatura del acero bajara cinco grados por minuto. Se pudo observar cómo a 822° C cambiaba la estructura cristalina del acero. Mientras que a altas temperaturas se producen cristales de 50 micras de diámetro, por debajo de 822° C el tamaño de los cristales se sitúa entre 10 y 40 micras. Ha sido la primera vez que la formación de dichos cristales en el acero se ha concebido de forma tan clara. La formación de nuevos cristales parece ser mucho más fácil que lo que llegaron a pensar los expertos en materiales. La energía necesaria para materializar la conversión de estructura de grandes cristales a estructura "fría" de incontables cristales pequeños, es varios órdenes de magnitud menor que lo que apuntan las predicciones de los modelos disponibles. En el grupo de investigadores participaron expertos en materiales de la Universidad Tecnológica de Delft (Países Bajos), el Laboratorio nacional Risø (Dinamarca) y la Instalación Europea de Radiación de Sincrotrón (ESRF), ubicada en Francia.