Se requieren nuevos esfuerzos para reducir la distancia con los competidores de la UE, según los indicadores científicos y tecnológicos más recientes
Para convertirse en 2010 en la economía basada en el conocimiento más competitiva, se necesitan nuevos esfuerzos para afrontar los desafíos que se plantean a la investigación europea, afirmó el Comisario de Investigación de la UE, Philippe Busquin, al presentar los indicadores más recientes de ciencia y tecnología (C+T) el 17 de marzo en Bruselas. El tercer informe europeo sobre los indicadores de C+T expone información actualizada sobre las inversiones en investigación europea y las actividades que ésta lleva a cabo. Refleja también el notable énfasis otorgado a la transición de Europa hacia una economía basada en el conocimiento, como ha reclamado el Consejo Europeo de Lisboa. En particular, compara la posición de Europa en estas cuestiones con la de sus principales competidores, Japón y EEUU, y elabora conclusiones de carácter político referentes a las tendencias en C+T. "No podemos abrir un diálogo político sin una base de comparación compartida y objetiva," señaló el Sr. Busquin, recalcando la necesidad de que los responsables políticos dispongan de una base de información común sobre las tendencias y los logros de la investigación europea. El Comisario añadió que los indicadores permitirán que los líderes europeos en investigación e innovación controlen su avance. "El propósito consiste en enumerar y destacar las áreas donde sobresale Europa. [...] Afrontar nuestras carencias y edificar sobre nuestros puntos fuertes; debemos centrarnos en primer lugar en los beneficios que Europa está en condiciones de ofrecer." Uno de los puntos fuertes, según el informe, es la enorme riqueza de Europa en recursos humanos en ciencia y tecnología. Los centros universitarios de la UE están produciendo más titulados en C+T que EEUU y Japón. Las cifras de 2002 han mostrado que la UE tenía un total de 2.140.000 titulados en comparación con poco más de 2 millones en EEUU, y 1 millón en Japón. Sin embargo, como ha indicado el Sr. Busquin, la "fábrica de cerebros" se ve gravemente mermada debido a que cada vez hay menos alumnos que siguen estudios en el ámbito de la ciencia y la tecnología. Además, aumenta la "fuga de cerebros", ya que EEUU está atrayendo gran número de investigadores europeos y está demostrando su capacidad para retenerlos, ofreciendo una carrera competitiva y oportunidades de empleo. El estudio calcula que casi el 75 por ciento de los europeos que han obtenido un doctorado prefieren permanecer en EEUU una vez culminados sus estudios. En respuesta a ello, el Sr. Busquin destacó las acciones de retorno y reintegración del VI Programa Marco (VIPM), que en su opinión ayudarán a reducir el número de investigadores que opten por una carrera fuera de Europa. Otro paso en la dirección correcta es el gran énfasis otorgado en Europa a la cooperación universidad-industria. En 1999 el sector empresarial europeo financió casi el 7 por ciento del gasto en investigación de la universidad europea, frente al 6,3 por ciento en EEUU y el 2,3 por ciento en Japón, según revela el estudio. Si bien Europa ya se enorgullece de una proporción de participación empresarial mayor que la de Japón o EEUU, el Sr. Busquin instó a mejorar la sinergia entre estos sectores, para que la industria pueda absorber los resultados de la investigación procedentes de otras áreas. "El desafío más importante sigue siendo la explotación y comercialización de la ciencia con objeto de impulsar el crecimiento y el empleo, y mejorar la cohesión social," según el Sr. Busquin. El informe muestra que Europa está rindiendo adecuadamente en la comercialización de la investigación en el campo de los productos farmacéuticos, pero señala la escasa capacidad en lo relacionado con los ordenadores y la electrónica. De acuerdo con el Sr. Busquin, el déficit comercial en alta tecnología constituye un síntoma de la debilidad de Europa en estos campos: el estudio indica que las importaciones de alta tecnología se elevaron a más de 233.000 millones de euros en 2000, lo cual provocó un déficit comercial de aproximadamente 48.000 millones de euros. Para dar un giro a la situación, el Sr. Busquin declaró que para Europa es importante ocupar un lugar de primera línea en las revoluciones de la biotecnología y la nanotecnología. Como pone de manifiesto el estudio, si bien en Europa existe una producción científica más amplia en el campo de la biotecnología, actualmente las empresas se están quedando atrasadas con respecto a la comercialización y la obtención de patentes referentes a productos biotecnológicos. "La importancia de estas nuevas tecnologías van mucho más allá de sus propuestas científicas y técnicas. Generan crecimiento económico y empleo." Para cumplir estos objetivos, el Sr. Busquin reiteró la necesidad de un mayor nivel de inversiones. Los resultados del informe indican la existencia de una creciente distancia en el gasto en investigación y desarrollo entre la UE y EEUU. Como esta creciente separación se debe mayoritariamente a una escasa contribución del sector privado, el Sr. Busquin también instó a los ministros de Hacienda de los Estados miembros a no considerar la financiación de la investigación científica como un gasto, sino como una inversión en el futuro crecimiento económico. "Los pronósticos expuestos en la primera parte del informe indican que si no se realizan cambios importantes en las políticas nacionales y regionales de I+D [investigación y desarrollo] y de innovación, y no se alcanza la meta del 3 por ciento, en 2010 habrá aumentado la separación," concluyó el Sr. Busquin.