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Sustainable PoLymers from Algae Sugars and Hydrocarbons

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Las microalgas como materia prima del futuro

El proyecto financiado con fondos europeos SPLASH mostró que las microalgas son un material viable para la producción sostenible de materias primas en la producción de sustancias químicas y plásticos. Esta innovación podría, a largo plazo, reducir la excesiva dependencia de Europa con respecto a los derivados de los combustibles fósiles para su sector productivo.

Tecnologías industriales

Europa se encuentra inmersa en un proceso de transición con el que pretende pasar de una economía derrochadora basada en combustibles fósiles a otra más sostenible y circular. Para completar esta transición es necesario dar con sustitutos viables y rentables a los productos basados en combustibles fósiles. Una vía posible se encuentra en las microalgas, las cuales se están investigando como una opción prometedora para obtener materias primas renovables con las que producir sustancias químicas y plásticos. «Una ventaja fundamental de las microalgas estriba en que pueden criarse en terreno no cultivable y producir compuestos valiosos para las industrias químicas», indica el coordinador del proyecto SPLASH, el Dr. Lolke Sijtsma, de Wageningen Food & Biobased Research (Países Bajos). «La posibilidad de cultivar microalgas a escala industrial resultaría muy útil de cara a reducir la dependencia de las materias primas fósiles y contribuiría a mitigar el cambio climático y reducir la presión que existe sobre los recursos terrestres». Estudio a fondo de las algas El proyecto financiado con fondos europeos SPLASH ha dado un gran paso en este sentido al demostrar que es posible extraer hidrocarburos y polisacáridos de la especie de microalgas Botryococcus braunii y convertirlos en polímeros renovables. Al trabajar en la producción de moléculas de alto valor, el proyecto impulsa un mercado económica y medioambientalmente sostenible para los productos basados en microalgas. «Nos propusimos comprender los mecanismos fundamentales por los que estas algas producen hidrocarburos y azúcares», explica Sijtsma. «De esta forma pudimos componer una especie de mapa metabólico. Si vas a una ciudad grande como Ámsterdam y quieres desplazarte del punto A al B, hay muchas formas de hacerlo. Del mismo modo, creamos un mapa que muestra a los científicos modos de desarrollar moléculas mediante un registro de distintas rutas genéticas». El cultivo de algas y la formación de productos se optimizaron a pequeña escala y el proceso se demostró a escala piloto. Se extrajeron hidrocarburos y carbohidratos de cepas seleccionadas y se convirtieron en productos viables. También se ejecutaron evaluaciones de sostenibilidad y análisis de mercado para identificar una vía de comercialización. Beneficios para la cadena de suministro al completo En el proyecto participó la cadena de suministro al completo —desde los cultivadores hasta los usuarios pasando por los fabricantes— para garantizar el beneficio general. «Nuestros resultados ofrecen a los socios industriales una oportunidad excelente de ejecutar ensayos piloto con sus tecnologías para generar tecnologías industriales más fiables y ampliar la escala de la producción», afirmó Sijtsma. «En paralelo, los usuarios finales, como las empresas químicas, ya tienen un mayor conocimiento del modo en el que pueden emplear materias primas biológicas en sus productos y de los retos a los que se enfrentan. Las sustancias químicas existentes son relativamente baratas, por lo que el cultivo de microalgas y la fabricación de productos derivados deben resultar en un proceso competitivo en cuanto al precio». Sijtsma apunta a que las oportunidades pueden ser más interesantes a corto plazo para el sector de los productos especializados, debido a que estos tienen un valor de desarrollo mayor y precisan menos cantidad de materia prima. «Un ámbito interesante en el que se realizaron hallazgos fue en la extracción de componentes lipídicos, los cuales podrían tener utilidad en cosméticos y otros productos de alto valor. No obstante, no estamos en condiciones de garantizar su comercialización en el plazo de un año; aún es necesario realizar más investigaciones al respecto». No obstante, el proyecto SPLASH es un paso en la dirección adecuada y una inversión necesaria para la futura economía circular europea. «Gracias al trabajo realizado en este proyecto, contamos ya con un nuevo grupo de profesionales de gran capacidad con experiencia en sistemas de cultivo, procesamiento y conversión química de microalgas», afirmó Sijtsma. «Esto ayudará a hacer realidad los bioplásticos basados en microalgas».

Palabras clave

SPLASH, materia prima, microalgas, lípidos, cosméticos, sustancias químicas, hidrocarburos, combustibles fósiles

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