Un proyecto de la UE aporta una visión de las viviendas sostenibles del mañana
En el año 2040 muchas personas trabajarán desde sus casas varios días a la semana, y cuando planifiquen sus vacaciones se limitarán a un determinado número de "millas aéreas" por año, reflejando el coste medioambiental real que suponen los viajes en avión, según los participantes de un proyecto comunitario dirigido a promover el consumo sostenible. El objetivo de ToolSust, financiado con cargo a la sección de energía, medio ambiente y desarrollo sostenible del V Programa Marco, es promover la participación de todos los interesados en el desarrollo y aplicación de herramientas destinadas a las viviendas sostenibles en las ciudades del mañana. En el proyecto participan habitantes de cinco ciudades europeas: Fredrikstad (Noruega), Groninga (Países Bajos), Padua (Italia), Guildford (Reino Unido) y Estocolmo (Suecia). Leanne Tite, becaria de investigación de la Universidad de Surrey, socia del proyecto, explica: "El desarrollo económico de Europa pasa, en un futuro, por tener que afrontar el desafío de equilibrar a un mismo tiempo las exigencias de la competencia económica mundial con el progreso de la innovación y la tecnología ecológicas". "A pesar de que los avances tecnológicos ofrecen soluciones prometedoras a los problemas medioambientales, el potencial de estas soluciones sólo se alcanzará cuando los consumidores las adopten y usen los nuevos productos y tecnologías de forma sostenible", continúa. La finalidad del proyecto consiste en puntualizar estos objetivos y desarrollar y probar las diferentes herramientas de consumo sostenible que tienen una aplicación en la vida diaria. Para lograrlo, los socios del consorcio de cada una de las cinco ciudades están investigando varios sectores interesados, incluidos los ciudadanos y las autoridades públicas, para conocer qué problemas medioambientales consideran más graves y cuáles son las posibles soluciones. Los resultados de la investigación Guildford demuestran que para los residentes el reciclado y la conservación de energía en las viviendas son las preocupaciones medioambientales más acuciantes, mientras que para los responsables públicos los principales problemas son el tráfico y el transporte. Entre los obstáculos fundamentales que impiden la adopción de tecnologías o prácticas sostenibles se citan los altos precios, la falta de disponibilidad y de información, y las incertidumbres sobre la calidad de los productos. La investigación revela también que los cambios para proteger el medio ambiente se adoptan de forma generalizada cuando se incorporan fácilmente en los hábitos de la vida diaria de los consumidores. Entre las ideas que surgieron durante los talleres, dirigidas a crear ciudades europeas sostenibles, figuran la intervención pública para crear una economía sostenible más ecológica, el traslado de la carga tributaria del ámbito del trabajo al de los materiales no renovables, el incremento de las cargas impositivas a las empresas contaminantes, la recaudación de impuestos ecológicos y la inversión de multas en la investigación y desarrollo de tecnologías sostenibles.
Países
Alemania, Italia, Países Bajos, Suecia, Reino Unido