La pérdida de un perro sirve de inspiración para un dispositivo de vigilancia
La cooperación entre un cazador sueco de alces y una empresa británica de tecnología ha conducido al desarrollo de un dispositivo de vigilancia del tamaño de una caja de cerillas capaz de transmitir con extrema precisión el lugar en que se encuentra cualquier objeto al que se haya sujetado dicho dispositivo. La idea fue concebida inicialmente por Olaf Lundberg cuando perdió su perro mientras cazaba alces. El perro había llevado puesto un trazador tradicional, pero la falta de precisión hizo que tardara cuatro días en localizarlo. El artilugio puesto a punto, llamado "Followit", emplea mensajes de texto de telefonía móvil, tecnología de navegación por satélite, un sistema de información geográfica y la Internet para determinar su posición con un margen de error de tres metros en 140 países. La colaboración con la empresa británica Tel Trak Technologies facilitó el desarrollo de la idea. Al principio Olaf Lundberg se propuso vender el rastreador a otros cazadores y anunció su venta en varias revistas suecas. Pero se dio cuenta de que el Followit resultaba interesante para un gran público cuando se enteró de que había sido adquirido por empresas transportistas para controlar la circulación de sus conductores por Suecia. Los compradores son ahora padres que desean saber dónde están sus hijos, propietarios de mascotas, investigadores privados, empresas de alquiler de coches, propietarios de yates y compañías de transporte. La incorporación de un botón de pánico ha suscitado también el interés de personas que trabajan solas y corren el riesgo de ser atacadas. La compañía creada para promover y desarrollar el Followit cuenta actualmente con socios en 10 países.
Países
Suecia, Reino Unido