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Los científicos reevalúan el impacto de las bacterias oceánicas en el calentamiento global

La investigación llevada a cabo por científicos en Francia y el Reino Unido ha arrojado una nueva luz sobre el papel que desempeña una bacteria propia de la vida oceánica en el control de los niveles atmosféricos de dióxido de carbono, gas clave del efecto invernadero. Las ci...

La investigación llevada a cabo por científicos en Francia y el Reino Unido ha arrojado una nueva luz sobre el papel que desempeña una bacteria propia de la vida oceánica en el control de los niveles atmosféricos de dióxido de carbono, gas clave del efecto invernadero. Las cianobacterias Prochlorococcus son las bacterias fotosintéticas más abundantes en los océanos del mundo entero. Utilizan la luz del Sol para convertir dióxido de carbono en moléculas orgánicas, que después almacenan en las profundidades. El estudio, llevado a cabo por investigadores del Imperial College de Londres y el Observatorio Oceanológico de Roscoff, revela por vez primera el papel crucial que desempeña el hierro en el proceso fotosintético. El trabajo del grupo contó con el apoyo de fondos comunitarios bajo los auspicios de la sección de Calidad de la vida del V Programa Marco. El autor que dirigió el estudio, el profesor Jim Barber del Imperial College, dijo: "Hasta hace poco la contribución de la fotosíntesis marina al ciclo global del carbono ha sido extremadamente subestimada. Ahora sabemos que más del 50 por ciento de la actividad fotosintética global tiene lugar en el océano". La Prochlorococcus vive en profundidades del océano muy diversas, a partir de la superficie hasta 200 metros por debajo del nivel del mar. Hasta ahora, no se sabía cómo las bacterias podían maximizar la poca luz solar disponible en bajas profundidades para producir la fotosíntesis. El grupo descubrió que esas cepas de bacterias, que sobreviven en condiciones de luz extremadamente desfavorables, pueden adquirir proteínas adicionales, o "antenas", con el fin de llevar a cabo el proceso fotosintético. Además, su trabajo reveló que el hierro es el nutriente limitante clave que regula la capacidad del organismo de recolectar energía lumínica. Por lo tanto, la relativa escasez de hierro que se da en los océanos de la Tierra reduce la capacidad de la Prochlorococcus de crecer y reproducirse, según explicó el profesor Barber: "El hierro es el cuarto elemento más abundante en la corteza terrestre. Así y todo, sus niveles en el ecosistema acuático, especialmente en océanos abiertos donde se encuentra la mayoría de las cianobacterias, son bajos". "De hecho, en experimentos en los que se ha depositado artificialmente hierro en regiones del océano se ha producido un aumento drástico de la producción de biomasa debido al incremento de la cantidad de Prochlorococcus y otros organismos fotosintéticos. Nuestra investigación deja abierta la posibilidad de incrementar artificialmente los niveles oceánicos de hierro para combatir el calentamiento global", concluyó.

Países

Francia, Reino Unido

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