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Un nuevo informe de la Comisión cuantifica el coste social del transporte y la generación de electricidad

La Comisión Europea ha realizado una nueva investigación para cuantificar el coste socioecológico íntegro de los distintos métodos de transporte y de generación de electricidad, cuyos resultados podrían utilizarse para implantar ecotasas a las tecnologías más perjudiciales. S...

La Comisión Europea ha realizado una nueva investigación para cuantificar el coste socioecológico íntegro de los distintos métodos de transporte y de generación de electricidad, cuyos resultados podrían utilizarse para implantar ecotasas a las tecnologías más perjudiciales. Se considera que los costes socioecológicos, o costes "externos", de las actividades como por ejemplo la generación de electricidad surgen cuando: "las actividades sociales o económicas de un grupo de personas ejercen un impacto sobre otro grupo, y ese impacto no ha sido íntegramente tenido en cuenta o compensado por el primer grupo." En el prólogo a un informe donde figuran los resultados del estudio ExternE el Comisario de Investigación Philippe Busquin afirma que el estudio permite comparar diversos combustibles y tecnologías en los sectores de la electricidad y del transporte: "Por consiguiente, podrían llevarse a cabo acciones políticas que establezcan impuestos sobre los combustibles y tecnologías más perjudiciales, o fomentar los que tengan menos costes socioecológicos." Los impactos analizados en el informe abarcan la salud humana, los perjuicios a los edificios, cosechas y ecosistemas, el calentamiento global y la contaminación sonora. La investigación emplea una metodología ascendente, midiendo las emisiones en origen, y analizando los cambios en el aire, el suelo y la calidad del agua, antes de evaluar los impactos físicos y expresarlos en términos económicos. Esto se diseña de forma que tenga en cuenta el carácter de los costes externos, muy dependiente de cada lugar. Al referirse al coste externo de la generación de electricidad, el informe advierte que las variaciones debidas al lugar vuelven muy difícil una simple comparación entre los resultados de las diferentes tecnologías. Sin embargo, los resultados muestran que, por lo general, las tecnologías eólicas son muy respetuosas del medio ambiente en comparación con las emisiones de los contaminantes "clásicos" tales como el dióxido de azufre y los gases de efecto invernadero. Se afirma, en cambio, que las tecnologías del carbón "cargan con el peso de sus elevadísimas emisiones de CO2 [dióxido de carbono]" en comparación con el impacto de los gases de efecto invernadero. Además, las viejas plantas térmicas de producción de electricidad también emiten grandes cantidades de contaminantes clásicos, y se considera que su tecnología es la peor de todas las existentes. En términos económicos el coste total del perjuicio causado por la generación de electricidad mediante la combustión de carbón equivale a un ¼ 0,75 adicional por kilovatio/hora, mientras que el coste externo de la electricidad de origen eólico es únicamente de 0,05 euros por kilovatio/hora. Si bien estas cifras no pueden aplicarse de modo genérico a todas las plantas de producción, pueden servir como útil herramienta para los políticos cuando elaboren leyes protectoras del medio ambiente. Los costes externos vinculados con los distintos tipos de transporte se exponen de un modo muy parecido. El informe llega a la conclusión de que los trenes propulsados mediante electricidad no desprenden emisiones directas, y de que el principal coste externo relacionado con esta forma de transporte consiste en la generación de electricidad, lo cual la convierte en la opción más ecológica de todas. La segunda categoría de vehículos más positiva desde este punto de vista es el autocar que, gracias a su gran capacidad, tiene un coste final relativamente bajo, expresado en euros por cada 100 pasajeros/kilómetro. Los costes externos de todos los tipos de transporte tienen en cuenta no sólo las emisiones de los tubos de escape y la contaminación provocada durante la producción de combustible, sino también los impactos ecológicos de la producción de vehículos y la construcción de infraestructuras. En la mayoría de los casos el automóvil diesel era el que ponía de manifiesto los resultados más negativos. Los resultados muestran que en Alemania, en 1998, los costes externos totales correspondientes al sector del transporte se elevaron en conjunto a 33.000 millones de euros. Esto representa el 1,7 por ciento del PIB alemán en ese año, y tiene en cuenta los accidentes, el ruido, las emisiones de CO2 y la contaminación atmosférica. Los autores del estudio recalcan que en los resultados aparecen importantes incertidumbres, y que la investigación actual sobre los impactos de la contaminación sobre la salud y el valor de la pérdida de un año de vida, por ejemplo, tendrá un influjo significativo sobre los futuros descubrimientos. Sin embargo, los resultados del estudio ExternE serán comunicados a los interesados en Europa, lo cual, a criterio de los autores, otorgará una mayor transparencia al proceso de toma de decisiones y permitirá identificar zonas donde realizar una investigación prioritaria. El informe concluye afirmando que "el conocimiento acerca de una posible gama de costes externos constituye obviamente una ayuda importante para la toma de decisiones políticas, en comparación con su alternativa: carecer de cualquier tipo de información cuantitativa.".

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