La próxima generación de científicos europeos augura un brillante futuro
Con ilusión en la mirada, curiosidad en sus mentes y entusiasmo en sus corazones, algunos de los científicos jóvenes más prometedores del mundo se han reunido para competir en el concurso de este año para jóvenes científicos de la Unión Europea, que se celebra en Budapest (Hungría). La competencia llega ahora a su 15º año, y en ese tiempo ha crecido de tal forma que hoy exponen su trabajo un total de 114 jóvenes, de edades comprendidas entre los 15 y los 20 años, y que representan a 37 países de toda Europa, además de China, Corea del Sur, EEUU y Japón. Los 75 proyectos que compiten son tan variados como abundantes, y abarcan una amplia gama de disciplinas científicas, desde las ciencias sociales y la astrofísica hasta la investigación ecológica y los modelos matemáticos. Noticias CORDIS habló con algunos de los concursantes y les preguntó por qué habían decidido trabajar en el campo científico, y de qué forma esto configura sus ideas y objetivos de futuro. Bryndis Guomundsdottir de 20 años de edad, junto con sus compañeros de curso Anna Kristjansdottir de 18, y Boovar Sturluson de 20, decidieron interesarse por el uso del hidrógeno como fuente alternativa de energía. "En Islandia el hidrógeno es un tema popular y se considera como una cuestión de futuro," explicó la Srta. Guomundsdottir. "Pensamos que el futuro pasa por él, y queremos tomar parte en ello." En este contexto el grupo de jóvenes islandeses ha propuesto los parámetros necesarios para diseñar una casa de hidrógeno. El grupo sostiene que ésta es la primera vez que cuatro fuentes alternativas de energía -solar, hidroeléctrica, eólica y geotérmica- han sido utilizadas conjuntamente para proporcionar electricidad dentro de una casa. La energía adicional producida se almacena y se utiliza para generar una célula de combustible de hidrógeno, que proporciona energía para el funcionamiento de un coche o electricidad para los electrodomésticos. Si bien la casa de hidrógeno islandesa es un 30 por ciento más cara que una casa habitual conectada únicamente a la red eléctrica, el grupo espera que su diseño pueda utilizarse en un laboratorio para el futuro análisis de las tecnologías empleadas. Presentar los resultados obtenidos y participar en el concurso, según la Srta. Guomundsdottir, tiene tanta importancia nacional como personal. "Islandia ha estado trabajando para la creación de una economía de hidrógeno durante los últimos años, convirtiendo su energía eléctrica sostenible en hidrógeno. Creo que nuestro proyecto contribuirá a esta meta nacional," afirmó. Desde el punto de vista personal, la Srta. Guomundsdottir señaló que visitar una parte de Europa tan distinta a Islandia y encontrarse con los demás concursantes ha sido muy divertido. "Ha constituido una experiencia tanto social como científica." Otro grupo que ha entrado en el espíritu del concurso son los participantes neerlandeses. Aunque su proyecto comenzó como una investigación sobre la levadura, Vincent Ruigrok, 18 años, y su amigo Geert De Veerde, 20 años, comprobaron que sus descubrimientos también podían servir para acortar el proceso de la primera fermentación en la elaboración de cerveza, pasando de cinco días a cinco horas. "Nunca pretendimos fabricar cerveza, pero acabamos haciéndola," comentó el Sr. Ruigrok. Con el propósito de investigar, los concursantes tomaron la levadura que forma parte del conjunto de elementos habituales para la fabricación de cerveza, la colocaron en depósitos de protección y dejaron que fermentase en una solución de sacarosa. Cuando están protegidas, las células de la levadura ya no se ven afectadas por las condiciones exteriores, y por lo tanto, su actividad se incrementa, lo cual provoca un proceso más eficiente de fermentación. Los jóvenes concursantes creen que su método puede ayudar a reducir los costes de producción, y en consecuencia, el precio de coste de un vaso de cerveza fría y refrescante. A pesar de la respuesta negativa que recibieron de otros alumnos del centro docente con respecto a la participación en un proyecto científico, ambos concursantes afirman que continúan interesados en realizar una carrera científica. Al preguntarles por qué se sienten motivados por la ciencia, el Sr. Ruigrok explicó: "Me encantan los experimentos y descubrir cosas. El proceso que va desde no saber nada hasta lograr un resultado es muy excitante." Muchos de los proyectos que compiten por el primer premio están centrados en algunos de los aspectos ecológicos, tecnológicos y sanitarios que afectan nuestras vidas cotidianas, pero un proyecto en particular aprovecha los métodos científicos para ayudar a mejorar las vidas de animales que no pertenecen a la variedad de los bípedos. La concursante de 19 años Elizabeth Newton, del Reino Unido, diseñó un dispositivo de enriquecimiento para mejorar la ingesta nutritiva de una especie de pequeños monos del Amazonas, llamados titis. "El enriquecimiento consiste en estimular a los animales para que manifiesten un comportamiento natural cuando se encuentran en cautividad," aclaró la Srta. Newton. Una manera de conseguirlo es suministrando al animal la misma comida que comen en la selva. "La goma arábiga constituye un suplemento importante para estos animales cuando viven en la selva, pero en cautividad no saben qué hacer con ella," expuso la Srta. Newton. "Tuve que encontrar la manera de que los monos ingiriesen goma arábiga como lo harían en la selva." Teniendo presente tal cosa, la Srta. Newton tomó un trozo de madera común, y taladró un conjunto de orificios, rellenándolos con goma líquida. "Utilizando mi dispositivo, los monos se sienten estimulados, ya que tienen buscar la goma," dijo la Srta. Newton. "Cuando el público viene al zoo, verán a los monos que se comportan de igual manera que en su hábitat natural." Los resultados del proyecto de la Srta. Newton han sido introducidos en una base de datos zoológicos para ayudar a otros zoos que deseen implantar una solución de enriquecimiento y necesiten datos que justifiquen tal implantación. La Srta. Newton ya ha recibido invitaciones para trabajar en diversos proyectos de enriquecimiento, incluido uno en el zoo de Sydney, en Australia. En la entrevista con Noticias CORDIS afirmó que el reconocimiento de la comunidad científica era muy halagador, sobre todo porque el proyecto había sido producto de su propio interés e iniciativa. Cuando se le preguntó por qué debe importarnos la ciencia, respondió: "Es importante comprender y apreciar la importancia de la ciencia para el mundo en que vivimos, o en caso contrario, las personas no sabrán cómo salvar de la extinción a especies como los monos titis." Sin embargo, ella cree que debería dedicarse más tiempo y esfuerzo a dar a conocer la ciencia al gran público, y se refirió al concurso de jóvenes científicos como un vehículo para lograrlo. "Disfruté de veras presentando aquí mi trabajo. Hacer que la gente joven se sienta implicada es una forma muy positiva de conseguir que se capte el mensaje de la ciencia."