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La percepción del riesgo: entender la brecha existente entre la ciencia y la opinión pública

"Cuando comencé mi trabajo, todo el mundo me pidió que asegurara que las decisiones estaban basadas en pruebas científicas. Si nos alejamos de ellas, estaremos a la deriva, sin saber muy bien a dónde vamos a parar", declaró el Comisario de Salud y Protección de los Consumidore...

"Cuando comencé mi trabajo, todo el mundo me pidió que asegurara que las decisiones estaban basadas en pruebas científicas. Si nos alejamos de ellas, estaremos a la deriva, sin saber muy bien a dónde vamos a parar", declaró el Comisario de Salud y Protección de los Consumidores David Byrne, en el día de apertura de una conferencia sobre la percepción del riesgo. Junto con la ministra alemana de Protección de los Consumidores, Alimentación y Agricultura, Renate Künast, y el ministro español de Agricultura, Pesca y Alimentación, Miguel Arias Cañete, el Sr. Byrne destacó las dificultades que conlleva la adopción de políticas cuando la ciencia afirma una cosa y la opinión pública otra. "Nuestra respuesta colectiva al enfrentamos a cuestiones relativas al riesgo tiene frecuentemente poca relación con los hechos", declaró el Comisario. "Nuestra relación con el riesgo a menudo parece no tener consistencia, y ser completamente irracional", declaró y, para ello puso como ejemplo el caso de los organismos modificados genéticamente. "Todas las pruebas apuntan a una dirección: que los transgénicos son seguros. Pero todavía hay reticencias entre los consumidores a aceptar los resultados de la investigaciones científicas, y no deben pasarse por alto sus inquietudes", añadió. Uno de los principales problemas relacionados con el riesgo, como destacó el Sr. Arias Cañete es que, mientras la Comisión y los gobiernos nacionales abordan la cuestión del riesgo, a través de la evaluación y la gestión, la divulgación al público en general no se produce. "Si la sociedad comprende que alguien controla el tema, y que existe un plan, se aliviarán las preocupaciones", declaró el Sr. Byrne, quien se hizo eco de este aspecto. Cuando se divulgan los riesgos, frecuentemente se lleva a cabo a través de los medios de comunicación, lo que puede producir una magnificación de las dudas. El ministro español pidió, a este respecto, un código de conducta para los medios de comunicación y las autoridades públicas, aplicable al proceso de divulgación de los riesgos. Una de las claves de la divulgación de los riesgos es la honestidad, afirmó la Sra. Künast. "La política debe, en último término, basarse en la evaluación científica. Aunque no siempre se puede dar una respuesta, y tenemos que admitirlo, como en el caso de la ingeniería genética ecológica", añadió. Y, como no podemos saber qué nuevos conocimientos adquiriremos en los próximos veinte años, es esencial establecer reglas firmes, como en el caso de la coexistencia de los cultivos transgénicos y del etiquetado de los alimentos transgénicos, añadió. "Esto asegura la libertad de elección". Además de la confianza, el Sr. Arias Cañete destacó la importancia de comprender la percepción del riesgo: Hasta qué punto un fenómeno percibido como riesgo por el público en general estará influido probablemente por la novedad de este riesgo, hasta dónde puede ser la exposición a los riesgos controlada individualmente, y si se crea u ocurre de forma natural. "Estos puntos de vista diferentes tienen que conciliarse", declaró el Sr. Arias Cañete, para garantizar que el "riesgo" no es traducido automáticamente en un "peligro". Y para ello, pidió a los responsables políticos que se "pongan en el lugar" de los ciudadanos europeos, e intenten comprender qué es lo que influye en la percepción del riesgo. Los tres conferenciantes reconocieron que ni la confianza de los consumidores ni un entendimiento total acerca de la percepción del riesgo puede crearse de la noche a la mañana, aunque sí aceptaron que los avances serán graduales y continuos, y a ellos podrán contribuir las experiencias compartidas.