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Investigadores del patrimonio cultural piden un mayor apoyo de la UE

Cerca de 50 coordinadores de proyectos de investigación relacionados con el patrimonio cultural financiados por la UE se dieron cita el 23 de abril en un taller organizado por la Comisión en Bruselas para presentar su trabajo y debatir las perspectivas de futuro de su especial...

Cerca de 50 coordinadores de proyectos de investigación relacionados con el patrimonio cultural financiados por la UE se dieron cita el 23 de abril en un taller organizado por la Comisión en Bruselas para presentar su trabajo y debatir las perspectivas de futuro de su especialidad. El nivel de apoyo en el ámbito de la UE a la investigación sobre patrimonio cultural ocupó un lugar central en la agenda, tanto en términos económicos como entre los responsables políticos. Esta cuestión constituye un motivo de especial preocupación para muchos de los científicos que centran su trabajo en el patrimonio cultural, al ver que, la asignación de 40 millones de euros en el V Programa Marco ha quedado reducida a tan sólo 10 millones en el VI Programa Marco. En primer lugar, CORDIS Noticias tuvo la ocasión de conversar con la Dra. Johanna Leissner, antigua investigadora que en la actualidad trabaja para el sector Sostenibilidad urbana y patrimonio cultural de la DG de Investigación de la Comisión, y de preguntarle por qué reviste tanta importancia este campo de investigación. "El patrimonio cultural contribuye a construir nuestra identidad europea, y aporta beneficios sociales y económicos" afirmó la Dr. Leissner, añadiendo que estas cuestiones son más significativas si cabe ante la ampliación de la UE a 25 países. Según la Dra. Leissner, la reacción de los investigadores a los recortes en la financiación de su labor es del todo comprensible, dado que sólo pudieron financiarse entre tres y cuatro proyectos por convocatoria en el marco del VI Programa Marco, en comparación con los diez proyectos financiados en el anterior. Su descontento se ve agravado por la falta de apoyo a la investigación en el área del patrimonio cultural en el ámbito nacional, tras la cancelación, el año pasado en Italia, del último programa de esta naturaleza. Sin embargo, y por lo que a ella respecta, la Dra. Leissner está convencida de las ventajas de estas actividades y subrayó de la siguiente manera algunas contribuciones muy valiosas: "El programa de investigación comunitario en materia de patrimonio cultural siempre ha estado orientado a la producción de nuevas tecnologías e instrumentos siendo la innovación el principal criterio de selección. Asimismo, se trata de un área verdaderamente multidisciplinar, en la que participan, no solamente científicos, sino también usuarios finales, PYME, responsables de la toma de decisiones y administraciones públicas". En palabras de la Dra. Leissner, también se da la ventaja añadida de que Europa es el líder mundial en la especialidad. La Dra. Leissner manifestó su esperanza de que la UE llegue a valorar más la investigación en materia de patrimonio cultural y sus beneficios económicos y sociales, no sólo para los ciudadanos europeos, sino también para el mundo en su conjunto. La Dra. Christina Sabbioni, miembro del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Climáticas del Consejo Nacional de Investigación italiano y coordinadora de dos iniciativas de investigación financiadas por la UE, se refirió también a esta faceta universal del patrimonio cultural. En declaraciones a CORDIS Noticias, la Dra. Sabbioni se mostró convencida de que la UE debería destinar fondos a este tipo de investigación porque "el patrimonio cultural es un bien de todos y es la base de nuestra identidad común". Así pues, los problemas que afectan a monumentos y bienes históricos, especialmente en lo relacionado con su conservación y valorización, son problemas compartidos que requieren unas soluciones comunes. La Dra. Sabbioni expresó su gratitud a la Comisión por la organización del taller de Bruselas, en el que los investigadores de diferentes especialidades tuvieron ocasión de intercambiar puntos de vista y conocer la labor de los demás en el aprovechamiento de los resultados de su labor. "Como investigadores, debemos mejorar en la explotación de los resultados de nuestro trabajo, lo cual es aplicable a la mayoría de los campos de investigación, no sólo al del patrimonio cultural. La explotación de los resultados y el fomento del diálogo con la sociedad no son el fuerte de los científicos", continuó la Dra. Sabbioni, "generalmente, sólo desean pasar directamente a nuevos proyectos de investigación". La Dra. Sabbioni terminó con una advertencia: "Si Europa se considera a sí misma una sociedad basada en el conocimiento, sin duda el patrimonio cultural forma parte de ese conocimiento; si esto es así, entonces necesita de la ciencia y la tecnología para preservarlo y sostenerlo". Según la coordinadora de otro proyecto, May Cassar, quien desempeña las funciones de directora del Centro de Patrimonio Sostenible de la University College London, en el Reino Unido, también existe un persuasivo argumento medioambiental a favor de la conservación del patrimonio cultural de Europa. Según su argumento, "cuando se tiene en cuenta que la mayor parte de los edificios históricos europeos se han construido a mano, con un uso muy reducido de energía en su edificación, hay que considerarlos como una reserva de capital energético". "Si tuviéramos que reemplazar esas construcciones en el momento actual, tendríamos que emplear el equivalente en recursos energéticos de 15.000 litros de combustible para construir un solo edificio residencial clásico del siglo XIX". La Sra. Cassar continuó su razonamiento: "Si este dato se traslada a una escala urbana, es posible hacerse una idea de lo que quiero decir". La Sra. Cassar añadió que, por regla general, es necesaria mucha menos energía para la conservación de edificios históricos debido a su diseño y construcción. En sus declaraciones a CORDIS Noticias, la Sra. Cassar afirmó que no defiende la conservación de todos los edificios y monumentos históricos, la cual no tiene sentido sin una evaluación de su valor y significado. Es necesario tomar decisiones difíciles respecto a lo que Europa está dispuesta a perder y lo que debería conservarse a toda costa, lo cual requiere un conocimiento más profundo de los materiales que componen el patrimonio cultural. "Es ahí precisamente", continuó la Sra. Cassar, "donde la investigación tiene mucho que decir". La Sra. Cassar dio la siguiente respuesta a los que defienden que países como Italia o Grecia, lugares en los que se localiza una extraordinaria proporción del patrimonio cultural europeo, deberían sentirse más responsables que los demás a la hora de financiar estos proyectos de investigación: "El hecho de que el patrimonio cultural esté ubicado, digamos, en Italia no ha de hacernos olvidar quiénes son los beneficiarios últimos. A esos lugares llegan turistas de toda Europa y el Renacimiento italiano mismo contribuyó al logro de grandes avances en todo el continente. Como turistas, todos somos parte del problema, y por lo tanto, debemos serlo de la solución". En opinión de la Sra. Cassar, la investigación del patrimonio cultural no se ha visto beneficiada por la tendencia del VI Programa Marco a financiar proyectos a gran escala. "Nosotros trabajamos a una escala mucho más reducida. No trabajamos con decenas de investigadores en otros tantos países de Europa; penalizar a un campo de investigación por su escala me parecería una auténtica discriminación". La Sra. Cassar admitió sin embargo que el aumento del apoyo a las iniciativas relacionadas con el patrimonio cultural es una responsabilidad compartida, y que los investigadores deben expresar con mayor claridad sus argumentos a los responsables de la toma de decisiones. "Estamos hablando con los responsables políticos en nuestros propios países, con la Comisión y con los candidatos al Parlamento Europeo, seríamos tontos si no lo hiciéramos. Tenemos que ser más hábiles políticamente hablando, porque no contamos con las dimensiones ni con los fondos necesarios para formar grupos de presión en Bruselas, como otras disciplinas. Debemos encontrar métodos más creativos de transmitir nuestro mensaje". En conclusión, la Sra. Cassar afirmó: "[En calidad de investigadores del patrimonio cultural] necesitamos adquirir una dimensión europea. Pero lo que es aún más importante, Europa misma precisa adoptar esa dimensión. [...] la investigación en materia de patrimonio cultural tiene algo que la investigación industrial no puede aportar: además de alimentar el cuerpo y la mente, debemos nutrir el espíritu. Este campo de investigación nos habla en tanto que seres humanos".

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