Tres ejemplos del éxito de la innovación regional europea tienen como centro común el conocimiento
Tres de las regiones europeas más innovadoras y de más éxito identificaron la fuerza "creativa" de las universidades mejor clasificadas, la existencia de una cultura universitaria emprendedora, la presencia de inversiones públicas a largo plazo, y los parques científicos dinámicos, como las claves del éxito, en una sesión sobre "creación de regiones innovadoras europeas basadas en la investigación" que tuvo lugar en el ESOF 2004 el pasado 25 de agosto. Las tres regiones representadas fueron las regiones de Øresund, sur de Suecia y este de Dinamarca, la de Oxford, Reino Unido, y la de Helsinki, Finlandia. "El camino que va desde la capacidad de transferir conocimiento o tecnología hasta la generación de resultados, no es una sencilla línea recta. La innovación es un proceso caótico", señaló Fiona Reid de la Escuela Empresarial Saïd de Oxford. Sin embargo, añadió que las universidades deben liderar el camino hacia un cambio satisfactorio hacia una cultura innovadora y emprendedora. "Las universidades son los guías de la innovación", afirmó. En las tres regiones, la decisión de las universidades de colaborar entre sí jugó un papel primordial en el éxito conseguido. La región de Øresund, por ejemplo, consta de un grupo de 14 universidades distribuidas entre Dinamarca y Suecia con una red de 800 universidades de todo el mundo. La colaboración surgió al comprender que, al tratarse de una pequeña región, Øresund tenía más oportunidades de atraer grandes proyectos si todos los participantes regionales trabajaban juntos. "La colaboración y no la competición es la clave de nuestro éxito", explicó Linda Nielsen, Directora de la Universidad de Øresund. Esta 'región', relativamente nueva, que cuenta con 140.000 estudiantes, 10.000 investigadores, cinco parques científicos, cuatro grupos definidos (ICT, medio ambiente, alimentación y biomedicina), y que actualmente está organizando tres nuevos grupos (logística, diseño y economía de los acontecimientos), es la quinta europea en producción científica per capita. "Ahora que la región está bien desarrollada", añadió el Dr. Nielsen, "el reto siguiente consiste en desarrollar estructuras innovadoras a nivel nacional en Dinamarca y Suecia. Con el tiempo esperamos desarrollar estructuras innovadoras transnacionales para una transferencia de conocimiento y de tecnología más eficiente. Actualmente, con tantos participantes utilizando herramientas diferentes, el panorama parece complicado de transitar". En el caso de Oxford, dos universidades unieron sus fuerzas para desarrollar lo que se ha convertido en la oficina de transferencia de tecnología más avanzada del Reino Unido. En conjunto cuentan con más de 3.700 investigadores, 5.000 estudiantes de doctorado y 40 ganadores del premio Nobel, empleando a 5.000 personas en 44 empresas universitarias. La transformación en una de las regiones más innovadoras y emprendedoras de Europa comenzó en los años 90 cuando el sector de la alta tecnología de la región experimentó un crecimiento de un 40% anual. El Dr. Reid atribuye este éxito a un cambio en la cultura y en la ambición, al desarrollo de una infraestructura adecuada y al apoyo del gobierno durante diez años. "La creación de mecanismos para mantener la innovación a todos los niveles, así como unas buenas comunicaciones internas y redes externas de calidad, también jugaron un importante papel en nuestro éxito", comentó el Dr. Reid, "Lo que necesitamos ahora es controlar la gestión y el marketing, y las inversiones". Eero Holstila, del Centro de Excelencia de la Región de Helsinki identificó las inversiones que el gobierno finlandés realizó durante 20 años en investigación y desarrollo (I + D), incluso en épocas de recesión económica, como el factor clave del éxito de esta región. Seguido muy de cerca por el atractivo de las universidades, un perfil dinámico de las distintas disciplinas, una poderosa comunidad empresarial, y una población local con un alto nivel de educación. El caso de Helsinki se diferencia ligeramente de los otros dos en que alcanzó su máximo auge de 1995 al 2001. En esas fechas, explicó el Dr. Holstila, la ICT era el motor de la economía. Cuando el sector dejó de crecer, la región de Helsinki se enfrentó al reto de identificar cuales serían los futuros sectores clave. "El Centro del programa de especialización de Helsinki ha identificado, así pues, seis nuevos campos fundamentales de especialización a desarrollar en la región de Helsinki", comentó el Dr. Holstila., Estos sectores son: materiales activos y microsistemas; medios digitales; producción de contenido, y servicios de aprendizaje; tecnología genética y biología molecular; logística; tecnología médica y del bienestar y productos software. Volviendo al tema de los parques científicos, subproductos naturales de las universidades innovadoras y de más éxito, los tres portavoces coincidieron en que representaban una poderosa herramienta de desarrollo regional. Organizados y gestionados por profesionales especializados, los parques científicos pretenden aumentar la riqueza de su comunidad fomentando una cultura de innovación y competitividad. Esto se logra estimulando y controlando el flujo de conocimiento y de tecnología entre las universidades, las instituciones de I + D, las empresas y los mercados. "Los parques científicos", explicó Luis Sanz de la Asociación Internacional de Parques Científicos (IASP), tratan sobre negocios, no sobre ciencia. "Si se considera que el 90% de los empleados de los parques científicos tienen estudios universitarios, fácilmente podremos comprender que son un elemento constitutivo fundamental de una región científica, especialmente en una economía del conocimiento", añadió el Sr. Sanz. Meter Löwe de DG Enterprise advirtió, sin embargo, de que la innovación no conduce necesariamente a un PIB elevado. "Si tomamos el caso de Suecia e Italia, por ejemplo, podemos observar que ambos países tienen un PIB igualmente alto, pero en términos de innovación Suecia marcha muy por delante. La ciencia por la ciencia no es lo que Europa necesita", añadió. El Sr. Löwe advirtió también que la I + D pública y privada no se encuentran tan interrelacionadas como debieran por el territorio europeo. "La inversión pública en investigación está concentrada en las capitales pero no necesariamente en aquellas en que se concentra la comunidad empresarial. Parece, por tanto, que la inversión pública compensa la falta de financiación privada. Esto debe cambiar. La inversión pública en I + D debería crear una sinergia con la inversión privada, y no compensarla". La Comisión Europea, explicó el Sr. Löwe a la audiencia, está estudiando por tanto cuál es la mejor manera de invertir en ciencia y también está considerando el predominio de la innovación, así como los beneficios de un enfoque sectorial para su futura política de innovación en Europa.