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Un nuevo estudio sugiere una función más importante de la naturaleza en el cambio climático

Un nuevo estudio de las condiciones climáticas en el hemisferio norte en los últimos 2.000 años ha hecho que los científicos otorguen más probabilidades al impacto del cambio climático natural en el clima global de la Tierra. En la actualidad, la teoría más común sobre la va...

Un nuevo estudio de las condiciones climáticas en el hemisferio norte en los últimos 2.000 años ha hecho que los científicos otorguen más probabilidades al impacto del cambio climático natural en el clima global de la Tierra. En la actualidad, la teoría más común sobre la variabilidad del clima en el último milenio afirma que hasta 1900 los cambios fueron menores, y que a partir de entonces comenzó un período de notable calentamiento. Sin embargo, los últimos estudios reflejan una ola de calor prolongada en el hemisferio norte durante los siglos XI y XII, seguida de una acusada ola de frío alrededor de 1600. La investigación fue llevada a cabo por científicos de la Universidad de Estocolmo, en Suecia, dirigidos por Anders Moberg, con la ayuda de compañeros de Rusia. El estudio analizó los datos indirectos del clima procedentes de fuentes tales como los núcleos de sedimentos del suelo oceánico y los lagos, los núcleos de las placas de hielo, las estalactitas de las cuevas y los anillos de los árboles. La verdadera diferencia entre este estudio y los anteriores, no obstante, fue la aplicación de un nuevo modelo matemático, denominado análisis wavelet (de ondita), a los datos. Sus resultados, publicados en la revista científica Nature, indican que la oscilación de la temperatura en este período de 500 a 600 años fue de aproximadamente 0,65 a 0,9 grados Celsius, que es enorme en términos del posible efecto sobre el clima del planeta, afirman los investigadores. Lo más cerca de esta cifra que han estado los estudios anteriores es una oscilación de unos 0,5 grados. Los climatólogos sospechan que las causas de estas oscilaciones en la temperatura son las pequeñas fluctuaciones en el movimiento y la órbita terrestre alrededor de su eje, ya que incluso los cambios más leves pueden afectar de una manera radical a la exposición del planeta al calor del Sol. Las grandes erupciones volcánicas pueden haber jugado también un papel importante mediante la liberación de inmensas cantidades de dióxido de carbono de los gases invernadero. No obstante, estas últimas conclusiones no nos ayudan demasiado a comprender mejor el impacto de las actividades humanas en el cambio climático. El equipo reconoce que es difícil diferenciar la influencia humana en el clima de la variabilidad natural, aunque los científicos subrayan que las últimas dos décadas de tiempo cálido se explican mejor si se incluyen en las simulaciones las actividades humanas. Sin embargo, este último estudio ha puesto de relieve la importancia de incluir la variabilidad natural del clima a la hora de desarrollar modelos y escenarios del futuro.

Países

Rusia, Suecia