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El riesgo de fragmentación digital en Europa continúa presente, según un informe de expertos

A pesar de que cada vez más ciudadanos utilizan las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), existe aún un riesgo real de que la sociedad del conocimiento europea se polarice más, en lugar de menos. Ésta es la conclusión de un nuevo informe elaborado por la ...

A pesar de que cada vez más ciudadanos utilizan las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), existe aún un riesgo real de que la sociedad del conocimiento europea se polarice más, en lugar de menos. Ésta es la conclusión de un nuevo informe elaborado por la Comisión Europea en colaboración con un grupo de expertos de alto nivel de los Estados Miembros. El documento analiza las tendencias en el uso de las TIC y el acceso a las mismas entre los diferentes países y grupos sociales desde 2001 a 2003, y propone estrategias para reducir la fragmentación digital. Desde el principio, el informe observa que 'aunque la exclusión de la Sociedad de la Información no lleva por sí misma a la exclusión social, es evidente que los marginados socialmente suelen tener un acceso limitado a las TIC.' Por ejemplo, aunque al principio muchos predijeron que las TIC contribuirían a superar los inconvenientes que afrontan las personas que residen en zonas rurales y periféricas, la realidad es que la concentración inicial del acceso por banda ancha en las principales ciudades ha agravado la división entre zonas urbanas y rurales. Del mismo modo, aunque parece que la fragmentación digital cada vez es menor según algunos indicadores, por ejemplo el género, según otros, concretamente los relacionados con los niveles de educación e ingresos, existen pocos indicios de que las diferencias se estén acortando. Las diferencias geográficas entre los Estados Miembros de la UE y los países candidatos son todavía muy evidentes. Por una parte, aunque Luxemburgo y Reino Unido se han sumado ahora a los países nórdicos y a Países Bajos con un índice de acceso a Internet del 50 por ciento, Irlanda, España y Francia todavía están por debajo de la media de la UE de los 25 (41 por ciento), con una penetración de aproximadamente un 35 por ciento, y Portugal y Grecia se sitúan por detrás, con un 21 por ciento. De acuerdo con las cifras de los Estados Miembros más recientes, Estonia y Eslovenia presentan un índice de acceso a Internet superior a la media de la UE de los 25, mientras que el nivel más bajo se encuentra en los países candidatos- Rumanía, Bulgaria y Turquía. Resulta interesante observar que en los nuevos Estados Miembros y en los países candidatos, un porcentaje de usuarios de Internet considerablemente superior al de la zona de la UE de los 15 puede acceder a Internet desde casa y en el trabajo. En lo que se refiere a los criterios demográficos y socioeconómicos, el informe subraya que el rápido aumento de la penetración de Internet ha afectado a grupos de todas las edades y todas las categorías, pero en un grado muy diferente. 'Parece que la [e]ducación, la edad y los ingresos son las variables más importantes sobre las que se configura la 'fragmentación digital'. Los factores geográficos (división rural/urbana) y los relacionados con el género muestran una influencia aún relevante pero relativamente menor sobre la exclusión del uso de Internet,' señala. A pesar de que pueda parecer que estos datos respaldan las teorías generales de la difusión de la innovación, que afirman que 'el acceso a la tecnología se extiende finalmente a la inmensa mayoría de la gente, pero en diferentes momentos para cada grupo', los autores del informe afirman que existen razones para creer que las TIC siguen un modelo distinto. 'Mientras la difusión de las TIC progresa junto con las líneas divisorias demográficas y socioeconómicas, la exclusión del acceso y del uso de Internet puede agravar el inconveniente causado inicialmente por la propia exclusión,' señalan. Por tanto, 'persiste el riesgo de que Europa avance hacia una sociedad del conocimiento más polarizada en vez de más integradora.' Para resolver este problema, el grupo de expertos de alto nivel señala que es necesaria la intervención pública coordinada en el ámbito europeo, nacional, regional y local. Concretamente, la provisión de infraestructura y tecnología en las zonas lejanas y problemáticas se considera fundamental, como medio para que las personas con más riesgo de ser marginadas puedan adquirir competencias. Por último, como la sociedad del conocimiento es por definición un 'objetivo móvil', el informe sugiere también que se establezcan evaluaciones comparativas e indicadores adecuados para evaluar esas políticas, y recomienda hacer un esfuerzo más sostenible para recoger y divulgar buenas prácticas.