"Friends of Europe" debate la transferencia de innovación hacia los países en desarrollo
"Friends of Europe" mantuvo una reunión pública el 24 de enero en la que los participantes debatieron en torno a la cuestión "Tecnología, globalización e inclusión: ¿es la innovación una herramienta de desarrollo?" Las conversaciones se centraron en tres temas principales (los obstáculos al comercio, la intervención gubernamental y la educación) adoptando cada conferenciante un punto de vista diferente sobre los tres. A la reunión fueron invitados el vicepresidente ejecutivo de Microsoft, Brad Smith, el editor de The Economist, Andrew Rashbass, y el secretario general de la Federación europea de sindicatos, John Monks. El Sr. Rashbass comenzó el debate reafirmándose en su creencia de que el comercio tiene muchas de las respuestas al desarrollo y que incentivará las economías de los países ricos y pobres. "En el África subsahariana pobre la tecnología no es el problema. Cuestiones relativas a la salud, la seguridad, la alimentación y la liberalización del comercio se anteponen al avance del desarrollo. Aquí, en el mundo occidental, debe producirse una desregularización y una reducción de impuestos, no se puede legislar la innovación. Para los países ricos y pobres, el factor más importante es la desregularización del comercio y cómo hacer para que el gobierno salga de esta tendencia, no de mantenerla", declaró. Para Brad Smith la educación es un medio de impulsar a los países en desarrollo hacia el mundo desarrollado. "En cualquier parte del mundo que vayas, la gente se hace la misma pregunta de cómo competir, y la respuesta es siendo más baratos o mejores. En Norteamérica y Japón, muchas empresas compiten simplemente por ser las mejores, aunque algunas economías emergentes consiguen ser las dos cosas. Cada país puede invertir en su propia educación, que repercute en servicios para todo el mundo. Debemos en el futuro convertir el coeficiente intelectual en propiedad intelectual, y necesitamos que el gobierno esté allí para detectar las carencias del mercado". Por último, John Monks planteó cómo se podría reducir el número de perdedores, cuestionando directamente las ideas sobre libre comercio del Sr. Rashbass. "Para los jóvenes ricos, una sociedad global es una gran cosa. Sin embargo, para el trabajador medio no especializado, no tiene nada que ver. Aunque la educación sea importante, las perspectivas son desalentadoras para los que trabajan actualmente en industrias que están de capa caída. Las grandes empresas consideran la globalización como un buen augurio, y China es el que más ha abierto sus puertas a este fenómeno. Los beneficios son altos, pero hay necesidad de una mayor reglamentación. Aumentar las normas podría ser la clave para la inversión". El Sr. Rashbass insistió en su idea, y destacó que en términos económicos no existen los perdedores. "¿Es el crecimiento un juego de suma nula? ¿Crece uno de los socios comerciales a expensas del otro? En el caso del comercio en India, ambas partes se benefician. Cuando un área de la India crece, toda la economía lo hace y el crecimiento neto es positivo, no una suma nula. El gobierno tiene aquí que desempeñar una función a la hora de garantizar un beneficio neto para los perdedores, aunque si partimos de la premisa de que el comercio es bueno, hay que comenzar a pensar cómo hacer que suceda. La globalización causa el crecimiento del PIB, también en los países ricos. Si se ponen barreras, todos pierden". El Sr. Smith quería de nuevo situar al gobierno en esta combinación, "sólo el gobierno puede poner determinadas barreras, por ejemplo en el ámbito de la educación. El mercado no aborda la investigación básica. Los gobiernos deben invertir más en investigación básica y los países que lo hagan tendrán éxito. En el ámbito tecnológico, los gobiernos deben cubrir sus insuficiencias. A finales del siglo, algunas incertidumbres en torno a la riqueza se desvanecerán, como prueba de un mundo homogéneo". El Sr. Monks destacó que aunque el comercio pueda ser una de las situaciones en las que todos ganan, algunos lo hacen más que otros. Los grandes ganadores de la ampliación de la UE han sido los Quince de la UE. Puede que sea casualidad, pero los índices de crecimiento son óptimos en la UE, y en conjunto todos luchan por tener unos resultados satisfactorios". En resumen, el secretario general de "Friends of Europe", Giles Merritt, mira al año 2100 con cierta cautela "para finales del siglo, habrá 9.000 millones de personas en el mundo y ninguno de los 3.000 millones que habrá más serán ricos. Todavía no existe consenso sobre cómo transferir nuestra economía del conocimiento al resto del mundo en desarrollo".
Países
India, Estados Unidos