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Trevor Baylis habla a favor del "modesto inventor"

"La gente normal tiene la capacidad de cambiar sus vidas, social y económicamente, pero los tratamos como si fueran basura", declaró el inventor británico Trevor Baylis, defendiendo así a los inventores individuales de todo el mundo en la conferencia celebrada el 3 de mayo en ...

"La gente normal tiene la capacidad de cambiar sus vidas, social y económicamente, pero los tratamos como si fueran basura", declaró el inventor británico Trevor Baylis, defendiendo así a los inventores individuales de todo el mundo en la conferencia celebrada el 3 de mayo en Bruselas. El Sr. Baylis es conocido por haber inventado la radio a cuerda, dirigida principalmente a los países en desarrollo. En 1991, vio un programa de televisión sobre la propagación del virus del SIDA en África. El programa recalcaba que en muchas regiones la radio era el único medio disponible de comunicación pero la necesidad de baterías o electricidad hacían que fuera demasiado cara o difícil de conseguir. La trayectoria del Sr. Baylis, de inventor anónimo a pasar a ser un nombre muy conocido y beneficiario de la "Orden del Imperio Británico" (OBE) no fue sin embargo fácil. En 1991 patentó su invento e inmediatamente buscó financiación. El Consejo de Diseño del Reino Unido lo rechazó, aduciendo que "no era muy probable que la industria británica pudiera conseguir beneficios con la firma del acuerdo de licencia del producto. Los principales clientes son países enormemente endeudados del tercer mundo que no están en situación de pagar por un dispositivo. También se consideró limitada la posibilidad de fabricar los componentes en el Reino Unido". En su intervención durante la conferencia del Inventor Europeo del Año, el Sr. Baylis se rió ante las observaciones, declarando que él había fabricado la radio en la cochera de su jardín con cosas que tenía, por lo que los componentes no eran obviamente el problema. Después de haber sido rechazado muchas veces, a través de un programa televisivo que mostraba la radio del inventor, un representante corporativo y un empresario sudafricano reconocieron su potencial. Gracias a la financiación de estos dos hombres, y de South Africa's Liberty Life Group, las industrias BayGen Power iniciaron en 1995 sus actividades de negocio en Ciudad del Cabo. Un grupo de organizaciones en representación de las personas discapacitadas se asociaron al proyecto y actualmente los discapacitados llevan a cabo gran parte de la producción. El Sr. Baylis tuvo que hacer frente "a muchos rechazos y humillaciones", según declara, pero se considera que está en buena compañía junto a los inventores que han sido perseguidos durante décadas y mencionó una serie de colegas inventores y los problemas que les acontecieron: Roger Bacon (creador de las lentes para amplificar la visión y de ideas sobre la aeronáutica) fue capturado preso por los Franciscanos por sus ideas originales; William Lee (inventó la maquina para tejer medias) su patente fue rechazada y murió pobre; John Kay (que construyó la lanzadera volante) y le piratearon su idea, fue atacado y murió pobre; James Hargreaves (inventó la máquina hiladora Jenny) le plagiaron su idea y tanto su hogar como su máquina fueron agredidos; John Harrison (el cronómetro marino) fue pobre en vida y durante años luchó contra el Estado por el premio en metálico que le correspondía; y Sir Christopher Cockerell (el aerodeslizador), quien nunca obtuvo beneficio económico alguno por su invento. El inventor favorito del Sr. Baylis es Frank Whittle, quien creó y probó el primer motor a reacción en 1937. "Piensen cuántas vidas se hubieran podido salvar si le hubieran escuchado", afirmó el Sr. Baylis, refiriéndose a la Segunda Guerra Mundial. "Ha sido mi héroe". El inventor eludió también a los problemas a los que afrontan las mujeres inventoras y los inventores pertenecientes a minorías étnicas. Ante los apuros del público por enumerar algunos inventores procedentes de estos grupos, afirmó, "qué vergüenza, deberían ser capaces de decir de carrerilla nombres como éste". El Sr. Baylis citó algunos pocos nombres como Hedy Lamarr, actriz de profesión, quien patentó un sistema de control remoto de torpedos que permite hoy en día que los módems informáticos inalámbricos tengan movilidad y sean prácticamente ilocalizables. También hace que las conversaciones por teléfono móviles estén a salvo de las escuchas indeseadas. Los ingenieros y científicos negros han sido responsables de invenciones tan diversas como la pluma estilográfica, las luces del tráfico, la segadora del césped, el camión refrigerador, la pasta de cacahuete, la bolsa de plasma sanguíneo, el sistema de energía elevado para los trenes eléctricos y la máscara de gas. Todos han disfrutado muy poco del reconocimiento otorgado a sus homólogos blancos. No es fácil para los inventores en ciernes de hoy en día, independientemente del género o etnia a la que pertenecen, convertir sus ideas en productos y muchos de los problemas giran en torno a la propiedad intelectual, explicó el Sr. Baylis, quien pidió que a los niños se les enseñara ésta materia en los colegios y apeló a los expertos legales en patentes para que actúen con "decencia". Si alguien va a un abogado con una idea, y éste sabe que ya ha sido patentada, debería comunicárselo directamente, en vez de enviar luego una elevada minuta con la misma información. "Los abogados no deben pensar en aprovecharse de más y más", declaró el inventor, quien reclamó también a la UE su apoyo para los inventores que quieren defender sus ideas. "Denles la oportunidad de que se defiendan de las grandes empresas". Ante el convencimiento de que alguien tiene que proteger al inventor modesto", el Sr. Baylis lanzó su propia empresa, la Baylis Brands, con la que pretende ayudar a que los inventores coloquen sus ideas en el mercado. Actualmente evalúa cada mes más de cien ideas y más de 1.750 inventores se han registrado ya.