Un estudio sugiere que la genética de bacterias podría bloquear la propagación de la malaria
Científicos del Reino Unido y EEUU han realizado un avance muy importante en la comprensión de la genética del parásito de insecto, responsable de la propagación de enfermedades como la malaria. Las bacterias Wolbachia son parásitos que infectan hasta el 80 por ciento de los insectos del mundo. Manipulan la reproducción en sus huéspedes con el fin de aumentar su propia transmisión. Por ejemplo, en la mosca de la fruta y el mosquito, la Wolbachia altera el esperma de los machos infectados con el fin de impedir que se reproduzcan con hembras no infectadas. Puesto que la Wolbachia se transmite por vía materna, la infección se propaga rápidamente; las hembras infectadas pueden aparearse satisfactoriamente con cualquier macho, mientras que las hembras no infectadas están limitadas a hacerlo con machos no infectados. La malaria es una de las enfermedades más letales del planeta y una de las principales causas de enfermedad y muerte en el mundo en vías de desarrollo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen de 300 a 500 millones de casos clínicos de malaria, dando como resultado de 1,5 a 2,7 millones de muertes. Si los científicos pudieran controlar la transmisión de la infección entre mosquitos, se lograría reducir en gran parte la propagación de la malaria. Muchos investigadores han estado analizando la posibilidad de estrategias de control que utilicen Wolbachia modificadas genéticamente. El parásito modificado genéticamente portaría genes que harían que sus mosquitos huéspedes fueran incapaces de transmitir el parásito plasmodio que causa la malaria. Por primera vez, científicos de la Universidad de Bath, en Reino Unido, y de la Universidad de Chicago, en EEUU, han identificado dos de los genes que la Wolbachia manipula cuando infecta la mosca de la fruta, Drosophila simulans. "Este es un avance importante en nuestro conocimiento de la base genética de la infección de la Wolbachia", declaró el Dr. Ben Heath de la Universidad de Bath. "Parte del problema del estudio de la Wolbachia radica en que vive dentro de las células de su insecto huésped y no puede ser estudiada sola de una manera eficaz porque necesita la maquinaria celular y los materiales que obtiene de su huésped para vivir. Otra de las dificultades está en que los cambios que realiza en el desarrollo del esperma son tan sutiles que pueden ser difíciles de localizar", explica el Dr. Ben Heath. El equipo anglo-estadounidense comparó los genes que estaban siendo expresados en los machos de la mosca de la fruta infectados y en los no infectados. Sustrayendo uno de otro, les quedaron los genes que estaban siendo expresados como resultado de una infección de Wolbachia. Uno de los genes identificados, que se conoce con el nombre de "zipper", es muy conocido entre los científicos pero no ha sido relacionado con la infección de Wolbachia. El equipo trabajó con moscas transgénicas que expresan el gen zipper en mayor medida cuando se han calentado ligeramente durante su desarrollo. De este modo, los investigadores pudieron imitar el efecto de la Wolbachia en las moscas de la fruta que no son portadoras de la bacteria. "El gen zipper identificado por los científicos interactúa también con un segundo gen llamado Igl, que es responsable de la polaridad dentro de la célula, y esto adquiere importancia cuando una célula se divide en dos células diferentes, igual que cuando las células madre se convierten en esperma", explica el Dr Tim Karr, también de la Universidad de Bath. "Al afectar al equilibrio entre estos genes, parece que la Wolbachia puede provocar incompatibilidad citoplásmica modificando el esperma de los machos infectados. Esto evita que el esperma sea compatible con cualquier óvulo procedente de una hembra no infectada con la Wolbachia y produce como resultado la esterilidad. "Sin embargo, cuando los machos infectados se aparean con hembras infectadas, la Wolbachia que está en el óvulo encuentra una manera de corregir la modificación del esperma y permite que continúe la fertilización y el desarrollo normal. Los investigadores están buscando ahora mecanismos en otras especies de insectos que tengan niveles de incompatibilidad citoplásmica diferentes.
Países
Reino Unido, Estados Unidos