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Secuenciado por primera vez el genoma de un árbol

Por primera vez, el genoma de un árbol ha sido secuenciado. El árbol en cuestión es un tipo de álamo conocido como álamo negro de Virginia (Populus trichocarpa). La secuenciación del genoma del álamo, de 485 pares de base (los bloques de construcción del ADN), llevó cuatro a...

Por primera vez, el genoma de un árbol ha sido secuenciado. El árbol en cuestión es un tipo de álamo conocido como álamo negro de Virginia (Populus trichocarpa). La secuenciación del genoma del álamo, de 485 pares de base (los bloques de construcción del ADN), llevó cuatro años y en ella participaron más de 100 científicos de 38 instituciones repartidas por Europa, Canadá y Estados Unidos. Sus resultados han sido publicados en la última edición de la revista Science. Los bosques cubren casi una tercera parte de la superficie de la Tierra y albergan una proporción considerable de la biodiversidad del planeta. Los árboles también proporcionan a la humanidad un conjunto de servicios importantes, desde aire puro y agua, hasta materiales de construcción, muebles, fibra, papel y combustible. Aunque el álamo es el primer árbol que ha sido secuenciado, no es la primera planta; ese honor fue concedido a la Arabidopsis thaliana, un tipo de berro utilizado en la investigación sobre plantas, cuyo genoma fue secuenciado en 2000. En 2002, se secuenció el genoma de la planta del arroz, alimento de primera necesidad para más de la mitad de la población. Sin embargo, como señalan los investigadores, los árboles se enfrentan a desafíos distintos a los de estas plantas de corta vida. "Su necesidad de sobrevivir y desarrollarse en lugares fijos durante siglos, sometidos continuamente a cambios físicos y tensiones bióticas, les sitúa también fuera del ámbito de las plantas de corta vida", redactan los investigadores. El álamo fue elegido por su genoma relativamente pequeño en comparación con otros árboles, su índice de crecimiento rápido, la relativa facilidad de manipulación experimental y el conjunto de herramientas genéticas disponibles. Los álamos son árboles importantes también desde el punto de vista económico; los álamos "pueden alcanzar la madurez reproductiva en tan sólo un periodo de cuatro a seis años, permitiendo una reproducción selectiva para la ingeniería forestal de plantación sostenible a gran escala", señalan los investigadores. También tiene un gran potencial para la transformación en biocombustibles. Los investigadores identificaron más de 45.000 genes posibles en los 19 cromosomas de los álamos. Además, compararon los genes del álamo con los de la Arabidopsis thaliana. La escisión de los linajes evolutivos de estas dos plantas se produjo hace unos 100 a 120 millones de años. Las diferencias entre los genomas afectan principalmente a los genes que intervienen en la resistencia a la enfermedad, el crecimiento, el transporte metabólico y la síntesis de la pared celular. El trabajo dispone de un conjunto de aplicaciones posibles. El equipo fue capaz de identificar 93 genes que intervienen en la producción de celulosa, hemicelulosa y lignina, los bloques de construcción de las paredes celulares de las plantas. La celulosa y la hemicelulosa son también materias primas para la producción de bioetanol. Desafortunadamente, alcanzar estas materias primas estando encerradas en las paredes celulares de la planta es increíblemente difícil. Los investigadores, incluido un equipo de la Universidad de Gante en Bélgica, se proponen ahora investigar los genes que intervienen en la producción de la pared celular y observar si podrían ser modificados para hacer más accesible la celulosa y la hemicelulosa.

Países

Bélgica, Canadá, Alemania, Grecia, Finlandia, Francia, Suecia, Reino Unido, Estados Unidos

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