La industria de biotecnología fija la nueva agenda política para Europa
La industria europea de biotecnología ha publicado una nueva agenda de política de biotecnología para Europa. El documento establece una serie de propuestas concretas que podría determinar para el sector de biotecnología industrial la base de la futura bioeconomía basada en el conocimiento de la UE (KBBE). El informe fue elaborado por EuropaBio, la Asociación Europea de Bioindustrias y ha sido refrendado por ESAB, la Federación Europea de la sección Biotecnología sobre biocatálisis aplicada. La biotecnología industrial, también conocida como biotecnología blanca, incluye el uso de enzimas, microorganismos y plantas para la elaboración de productos en una variedad de sectores industriales como el de las sustancias químicas, productos farmacéuticos, alimentos y piensos, papel y pasta, textil, energía, materiales y polímeros. EuropaBio describe el KBBE como el lugar «donde los nuevos procesos limpios de biotecnología energéticamente eficaces y los bioproductos innovadores han creado una base industrial sostenible para garantizar la prosperidad futura de Europa». Europa cuenta con una sólida base académica en ciencias biológicas y cuenta con algunas de las empresas de enzimas principales del mundo y con la mayor industria química que existe. El informe señala, no obstante, que hay que esforzarse más para que la industria logre desvelar este potencial. «Europa debe fundarse en las fortalezas innegables que tiene en el área de la biotecnología blanca», comentó Jack Huttner, Presidente del Consejo de Biotecnología Industrial de EuropaBio. «Nuestro problema reside en traducir la ciencia excelente en productos comerciales. Debemos promover las asociaciones público-privadas que permitan el desarrollo de plantas piloto de investigación flexibles para validar el concepto de biorrefinerias diversificadas e integradas». Según el informe, existe una enorme necesidad de armonizar las diferentes áreas políticas que incluyen la biotecnología, como son: la investigación, el cambio climático, el desarrollo sostenible y la reforma de la Política Común Agrícola. Para garantizar que esto ocurra, el informe recomienda que la Comisión Europea designe un Coordinador de Bioeconomía basada en el conocimiento (KBBE) para que haga lo propio con el trabajo surgido de los diferentes departamentos de la Comisión, y cree un grupo de trabajo sobre el KBBE que coordinaría las actividades emprendidas en los diferentes Estados miembros de la UE. Los autores del informe reclaman también un mayor apoyo a la innovación por parte de las ciencias de las plantas y el sector de biotecnología industrial. «Esto significa concretamente garantizar que las diversas agendas estratégicas de investigación de relevancia de las relativas Plataformas Tecnológicas del KBBE (concretamente las de Química Sostenible, Plantas para el Futuro, Silvicultura y Biocombustibles) estén adecuadamente planificadas, financiadas y ejecutadas dentro del Séptimo Programa Marco y a nivel de los Estados miembros», según explican. El documento reclama se promocione la producción y el uso de los productos y procesos basados en la biotecnología, por ejemplo, a través de las normas de adjudicación de contratos del sector público o del etiquetado promocional. El informe señala además que todas las medidas diseñadas para incentivar la industria serán más eficaces si van acompañadas de un programa de divulgación de las mismas que aumente la sensibilización acerca del potencial de la biotecnología industrial. Según el informe, gran parte de la innovación de este sector en crecimiento es probable que proceda de las PYME, y dos áreas que necesitan concretamente de una ayuda pertenecen al campo de la protección de la propiedad intelectual y la financiación. En el prefacio de la publicación, el Ministro finlandés de Comercio e Industria, Mauri Pekkarinen, elogia la publicación de la Agenda Política, al afirmar que ofrece un «asesoramiento político muy útil». «Aunque las condiciones difieren dentro de la UE, las medidas políticas propuestas en el documento son aplicables a todos los Estados miembros», afirma el Ministro. «Con un objetivo común en mente y con esfuerzos políticos comunes, la bioeconomía basada en el conocimiento de Europa tiene todas las posibilidades de alcanzar una posición de liderazgo».