Skip to main content

Article Category

Entrevista

Article available in the folowing languages:

La próxima encarnación de EURAB

El Consejo Asesor Europeo de Investigación (EURAB) está llegando al final de su segundo mandato, y su última sesión plenaria se celebrará en junio. Horst Soboll, presidente de EURAB, habló con franqueza durante una entrevista con CORDIS Noticias sobre las cualidades únicas de ...

El Consejo Asesor Europeo de Investigación (EURAB) está llegando al final de su segundo mandato, y su última sesión plenaria se celebrará en junio. Horst Soboll, presidente de EURAB, habló con franqueza durante una entrevista con CORDIS Noticias sobre las cualidades únicas de este órgano consultivo, su influencia en la política europea de investigación y su orientación futura. El EURAB, creado en 2001 por la Comisión Europea, está formado por 45 especialistas de toda la UE y otros países, que asesoran a la Comisión sobre la elaboración y puesta en marcha de las políticas de investigación y desarrollo tecnológico dentro del espacio europeo de investigación (EEI). Desde sus inicios, este órgano consultivo ha hecho públicos treinta dictámenes e informes que contienen recomendaciones sobre un amplio abanico de temas relacionados con la política de investigación. Aquí se incluyen, entre otros, el Premio Descartes, la Estrategia de Lisboa, el Consejo Europeo de Investigación (CEI), el libre acceso, la financiación estructural y regional de la investigación, el presupuesto del Séptimo Programa Marco (7PM) y el Instituto Europeo de Tecnología (IET). Aunque la Comisión solicitó algunos de estos informes, EURAB también es libre de emprender el debate sobre asuntos de interés para sus integrantes u otros temas que estimen oportunos. Este órgano consultivo de alto nivel es, en muchos aspectos, el primero de este tipo y reúne a miembros del mundo académico e industrial, con el fin de que ofrezcan un asesoramiento colectivo sobre la política de investigación. Antes, la Comisión confiaba en el asesoramiento de un comité similar pero en el que la industria y el mundo académico no trabajaban de forma conjunta para elaborar sus recomendaciones. En opinión del Dr.Soboll la forma de proceder de aquel comité anterior había creado un clima de desconfianza entre ambas comunidades y además, resultaba ineficaz. Esto es algo que EURAB pretendía corregir. «El éxito de EURAB no es la veintena de informes o de interesantes recomendaciones que ha elaborado. Eso sólo es la punta del iceberg», dijo el Dr. Soboll. «El resultado más beneficioso ha sido la atmósfera de confianza que se ha creado entre numerosas personalidades de la esfera empresarial y académica.» Según afirma el Dr. Soboll, eso no significa que sus miembros estén siempre de acuerdo los unos con los otros, pero la diferencia de ideas conduce a un intercambio de ideas fluido y no entorpece el debate. Cuando este órgano concluyó su primer mandato en 2004, la mitad de sus miembros fueron reelegidos y se sustituyó la otra mitad. El Dr. Soboll cree que traer «sangre nueva» al grupo es muy importante para asegurar que se explorarán nuevas perspectivas. El Dr. Soboll cree que este órgano consultivo ha sido capaz de asesorar de manera más eficaz gracias a las distendidas relaciones entre sus miembros, así como a la buena comunicación existente con la Dirección General de Investigación de la Comisión Europea y el gabinete del Comisario de Investigación. Este órgano, además de publicar sus documentos oficiales y la programación de sus sesiones plenarias, celebra reuniones informales entre las partes interesadas y la Comisión con el fin de cimentar algún asunto en cuestión. «Durante estos debates informales, logramos facilitar más información que en nuestros informes: lo que se queda entre líneas, opiniones distintas o ideas que eran demasiado osadas, ambiciosas o estrambóticas», afirma Horst Soboll. EURAB no sólo es una fuente de sabios consejos, sino que también actúa como una vía rápida en el proceso de consulta para los interesados. Entre sus miembros se encuentran los presidentes y directores de la mayoría de consejos, institutos, comités y organizaciones empresariales relacionados con la investigación en Europa y éstos son elegidos por la Fundación Europea de la Ciencia (ESF) y BUSINESSEUROPE, una agrupación de industrias de la UE. «La Comisión sabe que, siguiendo la "comitología", si se consulta sobre un tema a cada comité, esto lleva mucho tiempo y se acaba con muchas opiniones; al menos, al preguntarle a EURAB, uno sabe que se puede acelerar este proceso», explica el Dr. Soboll. Es patente el éxito que EURAB ha logrado al reunir a diversas partes interesadas para tratar temas importantes y vitales, pero ¿hasta qué punto ha sido influyente sobre la política de investigación? Según el Dr. Soboll, este órgano consultivo ha sido significativo para «influir en el enfoque, sin estar por ello en primer plano». Éste hizo alusión a los dos primeros dictámenes del IET, en los cuales EURAB mostraba, entre otras cosas, sus reservas hacia la naturaleza descendente del IET por centrarse más en crear el marco que en el contenido. Tras este dictamen, la Comisión publicó dos comunicaciones más sobre el IET, cuyo contenido mostraba, según el Dr. Soboll, que «la Comisión había asimilado, en efecto, la crítica del EURAB y del resto». Otros de los temas en los que EURAB ha colaborado en gran medida fueron el CEI y el libre acceso. Ahora mismo se está debatiendo en la Comisión la orientación futura de este consejo asesor. En el recién publicado Libro verde sobre el EEI, la Comisión sostiene que su objetivo era «reformar el Consejo Asesor Europeo de Investigación (EURAB), a fin de mejorar el papel que desempeña en la puesta en marcha de un espacio europeo de investigación.» Aunque los detalles de esta reforma están todavía por verse, el Dr. Soboll sostiene que la Comisión deseará aprovechar la experiencia que este órgano consultivo ha adquirido hasta ahora para mejorar el modus operandi y el rumbo hacia una nueva dirección. Otra posibilidad sería constituir un nuevo comité parecido a EURAB, que combinara a los industriales y académicos, pero con un proceso de elección similar al del Consejo Científico del CEI y un número inferior de miembros. Con un comité más pequeño se ahorraría tiempo en buscar integrantes con una gran formación, la experiencia suficiente y también disponibilidad, lo que permite a este órgano reaccionar más rápido ante los cambios reales en la política de investigación. En lo que respecta a sus prioridades, el Dr. Soboll cree que es más probable que la próxima encarnación de EURAB se centre en cosas como el futuro desarrollo del EEI, especialmente en un contexto más global, el método abierto de coordinación de la investigación, en reforzar el triángulo del conocimiento y en crear conciencia sobre asuntos en los circuitos público y políticos. Pero el Dr. Soboll aclara que, hasta que se haga pública la decisión de la Comisión sobre su futuro, EURAB seguirá su curso habitual. Aunque no hay ninguna reunión programada para después de la sesión plenaria del próximo 22 de junio, este órgano consultivo estará ocupado redactando su informe final y está previsto que el próximo mes de julio se celebren debates acerca del Libro verde sobre el EEI.