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Promoción de la ciudadanía activa entre inmigrantes

Promover la ciudadanía activa se ha convertido en una cuestión de importancia creciente entre las prioridades políticas a nivel local, nacional y de la UE. A raíz del crecimiento de las poblaciones de inmigrantes registrado en los últimos años, se ha prestado más atención a in...

Promover la ciudadanía activa se ha convertido en una cuestión de importancia creciente entre las prioridades políticas a nivel local, nacional y de la UE. A raíz del crecimiento de las poblaciones de inmigrantes registrado en los últimos años, se ha prestado más atención a involucrar a los inmigrantes y a las minorías étnicas en las actividades de administración y en otros procesos de participación ciudadana. Ahora, los resultados de POLITIS, proyecto financiado por la UE, están ayudando a comprender los factores que promueven una participación ciudadana más activa entre los inmigrantes. Se realizó el primer estudio que se haya centrado exclusivamente en inmigrantes de primera generación que participaban intensamente en las escenas cívica y política de sus países de acogida. Dita Vogel, coordinadora de POLITIS, explicó la motivación del proyecto: «Se ha investigado poco acerca de inmigrantes muy activos. No sabemos mucho sobre cómo empiezan a participar en las sociedades receptoras y qué circunstancias alentadoras y desalentadoras encuentran, desde su punto de vista.» Para esclarecer esta cuestión, el consorcio desarrolló lo que, según D. Vogel, es un proceso de entrevistas muy innovador. Se seleccionó a un total de setenta y cinco alumnos e investigadores doctorandos (algunos inmigrantes y otros residentes temporales) procedentes de cuarenta países distintos de África, Asia, América y Europa para llevar a cabo las entrevistas en sus lenguas maternas. Según D. Vogel, es la primera vez que un proyecto de investigación intentaba formar un grupo tan diverso de entrevistadores procedentes de diversos países de acogida. Tras la selección, los entrevistadores asistieron a una escuela de verano y recibieron formación sobre la inmigración en la UE, el diálogo intercultural, la participación cívica y técnicas de entrevista. A continuación se seleccionó a un total de 176 individuos, residentes en 24 países europeos, pero procedentes de 54 países extracomunitarios, a quienes se consideraba muy activos. Se les administró un cuestionario de una página donde se les pedía que describieran con sus propias palabras cómo se involucraron en actividades cívicas y políticas en sus países de acogida y qué factores favorecieron o dificultaron esa participación. «Las entrevistas no seguían el formato de pregunta y respuesta; se dejaba al entrevistado que se expresara con más libertad», aclaró D. Vogel. «Se enseñó a los entrevistadores a introducir a los entrevistados en los temas y que estos contaran su historia para que pudieran poner de relieve asuntos que no hubiéramos previsto». Al analizar las entrevistas, los investigadores detectaron una serie de similitudes entre los entrevistados. Solía tratarse de personas que tenían estudios superiores, muchos de los cuales ya habían participado en actividades cívicas y políticas en sus países de origen. «En muchos sentidos, estos inmigrantes activos suelen tener más cosas en común con los nativos muy activos que con otros inmigrantes. Así pues, el activismo es con frecuencia parte del concepto que uno tiene de uno mismo, aunque esto tampoco se puede afirmar en todos los casos», señaló D. Vogel. Al pedirles que describieran las condiciones que les habían animado a ser activos en sus países de acogida, muchos reconocieron que fue precisamente esa experiencia previa en el activismo cívico de sus países de origen lo que les había impulsado a continuar con actividades similares. Asimismo, su nivel de estudios les había facilitado conseguir una posición social que les permitían involucrarse en el activismo. Otros entrevistados señalaron que las experiencias negativas vividas en sus países de origen, donde cundían los conflictos civiles y la opresión, les habían animado a participar, por ejemplo, en el activismo por los derechos humanos. Algunos se propusieron valerse de sus experiencias negativas en sus países de acogida para apoyar a otros inmigrantes o refugiados. La religión también fue uno de los motivos que espolearon a estas personas a ser activistas. Otra conclusión del proyecto es que los inmigrantes suelen ser más activos en países que tienen una dilatada historia de activismo. Por lo que respecta a los factores que desalentaron su participación, los entrevistados señalaron la falta de reconocimiento, en el seno de sus propias comunidades, por la labor realizada, y también la falta de ayudas estatales para financiar las actividades de la organización en la que participaban. Otros problemas mencionados fueron la discriminación abierta por parte de organizaciones y el total desamparo. «Unos inmigrantes podrían, por ejemplo, dirigirse a una organización en un acto público para ofrecer sus servicios. Podrían aceptar su ofrecimiento, pero nadie se percata», afirmó D. Vogel. A los entrevistados también se les preguntó qué harían, si fueran el dirigente político de su país de acogida, para aumentar el grado de participación cívica de los inmigrantes. Se obtuvieron respuestas de muy distinto signo, pero se pusieron de relieve varias cuestiones inquietantes. Una de ellas fue la necesidad de que las autoridades procuren comprender las necesidades y las prioridades de los inmigrantes antes de formular iniciativas políticas. Un entrevistado comentó que «vienen a consultar tu opinión un minuto antes de irse, por ejemplo, a Roma a un congreso sobre la inmigración. Y la cosa queda ahí, cuando acaba el congreso.» Para muchos entrevistados, conceder a los inmigrantes el derecho de voto era la medida primordial para mejorar la participación cívica. En la actualidad, todos los Estados miembros de la UE conceden derechos de voto en las elecciones municipales y europeas a ciudadanos de la UE residentes; algunos incluso amplían este derecho a inmigrantes de terceros países en las elecciones municipales. Otro modo importante de aumentar el activismo sería mejorar las políticas sociales, de empleo y de inmigración. Contar con la residencia legal da a la gente seguridad y perspectivas de futuro, y tener un empleo mejora el nivel de vida y la integración social, según destacaron algunos entrevistados. Muchos participantes señalaron también que tener acceso a la educación y a programas de integración son formas seguras de aumentar la implicación de los inmigrantes. D. Vogel opina que los resultados del proyecto ayudarán a sensibilizar sobre la importancia de involucrar a los inmigrantes en la vida cívica y política. Para facilitar este proceso, el consorcio del proyecto POLITIS ha organizado un curso de formación llamado «WinAct» cuyo propósito es ayudar a representantes de sindicatos y partidos políticos a que incorporen a sus filas a inmigrantes. Muchas organizaciones no saben cómo llegar a la población inmigrante y cómo animarles a incorporarse y colaborar a largo plazo. Los resultados de este proyecto se están presentando también a funcionarios de la Comisión Europea y a diputados del Parlamento Europeo.

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28 Abril 2016