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Zarpa hacia el Ártico un buque de investigaciones para estudiar «puntos calientes» de la biodiversidad

El buque científico Polarstern se está preparando para zarpar desde su puerto de Bremerhaven (Alemania) rumbo a las gélidas aguas del Ártico. Será la vigésimosegunda expedición al Ártico de este buque, que pertenece al Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina y...

El buque científico Polarstern se está preparando para zarpar desde su puerto de Bremerhaven (Alemania) rumbo a las gélidas aguas del Ártico. Será la vigésimosegunda expedición al Ártico de este buque, que pertenece al Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina y que tripularán investigadores del proyecto HERMES («Investigación de ecosistemas de concentración de biodiversidad en las márgenes de los mares europeos»), financiado por la UE. El objetivo de HERMES es estudiar los ecosistemas marinos profundos de Europa, incluyendo zonas de concentración de biodiversidad como áreas de filtraciones frías, túmulos y arrecifes de coral de aguas frías, cañones y comunidades ubicadas en laderas abiertas. La primera parada del Polarstern en este viaje serán los corales de aguas frías que se encuentran en las aguas profundas y ricas en nutrientes próximas al litoral noruego. Aunque no son tan conocidos como los arrecifes tropicales, estos arrecifes de aguas frías tienen una diversidad igual de rica y alojan una variedad asombrosa de vida marina. En esta expedición se enviará a profundidades de hasta cuatrocientos metros la embarcación submarina tripulada JAGO para examinar y fotografiar este valioso ecosistema. En la segunda fase de la expedición, el Polarstern se dirigirá al volcán de lodo Håkon-Mosby. Del suelo marino de esta filtración fría, a una profundidad de 1.250 metros, emanan burbujas de gas metano. Estos sistemas contienen gran cantidad de animales, muchos de ellos endémicos. Queda mucho por aprender acerca de los procesos geológicos, químicos y biológicos que tienen lugar en estos puntos de filtraciones; en esta nueva expedición, los científicos contarán con la ayuda de una embarcación de control remoto llamada QUEST. La tercera parte de la expedición tiene que ver con el «Hausgarten», un observatorio situado en el fondo marino que es administrado por el proyecto ESONET («Red de observatorios de los mares europeos»), financiado por la UE. Una vez más, se usará QUEST para estudiar las condiciones naturales del fondo marino. Por último, el Polarstern se dirigirá al Ártico oriental, donde, junto con otros buques científicos, evaluará el estado del Océano Ártico en relación con el cambio climático. Esta labor constituirá una importante aportación al Año Polar Internacional, que comenzó a principios de año. El Polarstern regresó este mismo mes a Bremerhaven tras pasar diecinueve meses en el Antártico.