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Un informe identifica el surgimiento de un movimiento por los recursos educativos abiertos

En la carrera por construir economías del conocimiento a nivel mundial, muchas instituciones académicas están buscando nuevas formas de ampliar la difusión de sus conocimientos. Una opción es el uso de recursos educativos abiertos (OER) que, según un nuevo informe de la Organi...

En la carrera por construir economías del conocimiento a nivel mundial, muchas instituciones académicas están buscando nuevas formas de ampliar la difusión de sus conocimientos. Una opción es el uso de recursos educativos abiertos (OER) que, según un nuevo informe de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), es un fenómeno de crecimiento rápido que ofrece oportunidades de aprendizaje a un número sin precedentes de usuarios en todo el mundo. Al mismo tiempo, esta nueva tendencia desafía opiniones y prácticas establecidas sobre cómo se organiza y se imparte la enseñanza y cómo se comparte el conocimiento. Los OER se refieren a «materiales digitalizados ofrecidos gratis y de forma abierta a educadores, estudiantes y autodidactas para utilizar y reutilizar para la enseñanza, aprendizaje e investigación». Estos materiales abarcan contenidos educativos, herramientas de software para desarrollar, utilizar y distribuir contenidos, y recursos de implementación tales como las licencias libres. El movimiento OER complementa la tendencia, ya establecida, de compartir software (software de fuente abierta) y resultados de investigaciones (publicaciones de acceso libre). A pesar de la carencia de estadísticas fehacientes, en el informe «Ofrecer conocimientos gratuitamente: el surgimiento de los recursos educativos abiertos» se estima que hay alrededor de 3.000 cursos libres ofrecidos por más de 300 universidades en todo el mundo. Las instituciones involucradas hasta ahora parecen gozar de prestigio, ya sea a nivel internacional o en sus propios países. Aunque la lengua dominante hasta el momento es el inglés, gradualmente se están llevando a cabo proyectos de traducción con el objeto de que haya una diversidad lingüística más amplia y un uso más extendido en el mundo. El deseo de compartir conocimientos que hasta ahora estaban protegidos por una contraseña se ve impulsado por diversas razones, según el informe. Debido a la globalización continua y al envejecimiento creciente de la población, las instituciones de educación superior compiten cada vez más para encontrar estudiantes tanto a nivel nacional como a nivel internacional. El informe sugiere que el desarrollo de recursos educativos abiertos que permitan ampliar el acceso a la enseñanza a muchas más personas, tanto jóvenes como mayores, podría ser una estrategia sólida para que universidades e instituciones de enseñanza superen este desafío. El hecho de compartir recursos de forma abierta también aceleraría el desarrollo de nuevos materiales de aprendizaje, impulsaría la superación, la innovación y la reutilización internas y ayudaría a las instituciones a mantener mejores registros de los materiales utilizados interna y externamente, según indican los autores del informe. No obstante, los OER también supondrán un desafío por sí mismos. Con la oferta gratuita de grandes cantidades de herramientas para cursos abiertos por parte de universidades de renombre internacional, los profesores tendrán que tener presente que los estudiantes compararán sus programas didácticos con los de otros profesores. En consecuencia, es probable que el movimiento OER acelere cambios con respecto a la enseñanza tradicional y a la evolución de estudiantes más independientes, ya que disminuirá la función del profesor como suministrador de listas de lectura y de materiales didácticos. El hecho de compartir materiales didácticos también tendrá implicaciones sobre los derechos de propiedad intelectual de las universidades. Las instituciones académicas de todo el mundo ya han comenzado a tantear las restricciones legales relativas a la reutilización de materiales con derechos de autor. Estas instituciones están utilizando un sistema de licencias libres que lleva el nombre de licencias de «comunes creativos» (Creative Commons), para compartir sus materiales en línea. Sin embargo, en el informe se indica que, a largo plazo, hay necesidad de que los políticos lleven a cabo una revisión de los regímenes de derechos de autor existentes. Se apunta también que se deberían considerar especialmente acciones para crear al menos una política neutra en relación con los agentes comerciales implicados en el movimiento OER. En cuanto a apoyar proyectos OER a largo plazo, el informe sugiere diversos modelos de negocio. Son los siguientes: el modelo de fundación, donación o dotación, en el cual la financiación del proyecto está a cargo de un agente externo; el modelo de segmentación, en el cual el proveedor ofrece servicios de «valor añadido» a segmentos de usuarios y cobra por estos servicios; el modelo de conversión, por el cual «uno da algo gratuitamente y luego convierte al consumidor en un cliente de pago»; así como el modelo de apoyo voluntario o modelo de afiliación, que se basa en campañas de recaudación de fondos o en miembros de pago. En el informe se sugiere también que los gobiernos que deseen promover los OER deberían asignar una pequeña proporción de los fondos disponibles para la educación para publicar libremente material educativo desarrollado en instituciones que reciben financiación pública, así como para abrir los archivos digitales nacionales y las colecciones de los museos nacionales al sector de la educación. Otra recomendación es el desarrollo de más asociaciones público-privadas como modo de combinar los conocimientos técnicos y los recursos de ambos sectores. Se deberían utilizar estándares libres y software de fuente abierta donde sea posible y razonable. Mientras tanto, las universidades y las instituciones de educación superior que deseen adoptar métodos de recursos educativos abiertos deberían introducir incentivos para que el profesorado universitario participe en este tipo de iniciativas, al tiempo que se debería alentar el uso de los OER y ofrecer la formación correspondiente. Sea cual sea la financiación elegida y el modelo utilizado para compartir los conocimientos, los recursos educativos libres están aquí para quedarse, y el informe advierte a las autoridades educativas que sopesen el riesgo que conllevaría el no hacer nada.