La glicociencia endulza la imagen de los azúcares
Antes se creía comúnmente que los azúcares poseían propiedades curativas milagrosas. En cambio, hoy en día se consideran un mal necesario y que sólo deben consumirse en pequeñas cantidades, igual que la sal. Si se consumen en exceso, incluso pueden conducir al desarrollo de enfermedades como la diabetes. Sin embargo, hay estudios recientes que sugieren que en este punto de vista se está pasando por alto la importantísima función que desempeñan ciertos azúcares más complejos en muchas estructuras biológicas, así como su gran potencial terapéutico. La Fundación Europea de la Ciencia (ESF) celebró recientemente un seminario sobre la glicociencia, que es el estudio de los azúcares complejos en el campo de la biología. En dicho seminario se informó a los asistentes de que la glicociencia se ha convertido en uno de los temas candentes de la investigación biológica y médica y que guarda una relación muy estrecha con todos los aspectos del metabolismo y el sistema inmunológico del organismo. Actualmente el reto principal es coordinar la investigación en este campo a base de aglutinar las especialidades correspondientes y decidir en qué áreas concentrarse, según la opinión del convocante del seminario de la ESF, Tony Merry, de la Universidad de Manchester (Reino Unido). «En este campo se están haciendo tantos progresos que es un tanto difícil predecir dónde se producirán las mayores repercusiones», reconoció el Dr. Merry. Los azúcares complejos desempeñan su función cada vez que las células, y las estructuras menores dentro de éstas, se comunican o enlazan. Tienen un papel muy importante en procesos como el reconocimiento inmunológico y ciertas funciones del cerebro como la memoria. En las enfermedades en las que fallan dichas funciones es frecuente que estén implicados hidratos de carbono complejos. Entre estas enfermedades están los trastornos autoinmunes, como la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide, así como ciertos tipos de cáncer. La respuesta inmunológica del organismo suele depender de la identidad y la ubicación de los azúcares en los antígenos. Se trata de moléculas situadas en la superficie de patógenos, como las bacterias, o cualquier célula o componente biológico menor, como los complejos de proteínas, que son reconocidos por las defensas del organismo. Los azúcares complejos como los polisacáridos son componentes importantes de los antígenos, junto con los lípidos (compuestos grasos) y las proteínas. Los antígenos determinan la evolución de una enfermedad infecciosa y la respuesta del organismo afectado. Es frecuente que las diferencias estructurales que existen entre estos antígenos sean el motivo de la incapacidad de muchas enfermedades de transmitirse de una especie a otra (la llamada barrera entre especies). Este es el caso de la gripe, en la que ciertas moléculas fundamentales del virus interactúan con azúcares complejos distintos en las aves y los humanos. El seminario de la ESF puso de manifiesto la necesidad de desarrollar el campo de la glicociencia, cuya importancia se ha subestimado enormemente. Además, existe una necesidad creciente de incrementar la investigación europea en este ámbito. «Decidimos que es necesario que todos hablemos con una sola voz a través de una organización única en Europa, por lo que acordamos ampliar el Glycoscience Forum [Foro sobre glicociencia], con sede en el Reino Unido», explicó el Dr. Merry. «Además, decidimos que esto debería verse reflejado en la contratación de miembros de toda Europa para las distintas comisiones.» Se acordó que, si bien en muchas áreas se dispone de conocimientos de primer nivel mundial, Europa no tiene la misma presencia e imagen que se ha forjado en Estados Unidos y Japón. Por consiguiente, es necesario aumentar la proyección de la glicociencia, no sólo para la sociedad en general, sino en el seno de la propia comunidad científica. No se ha concedido la importancia justa a este campo, en parte porque se antoja demasiado difícil de comprender y analizar. Los aspectos relacionados con la química pueden simplificarse y definirse en términos de interacciones y constituyentes activos esenciales, tal y como se ha conseguido con el ADN y las proteínas. Sin embargo, éstos están formados por componentes más sencillos, concretamente por ácidos nucleicos y aminoácidos. Debe aplicarse el mismo razonamiento a los hidratos de carbono a fin de situar la glicómica (la ciencia de los azúcares) a la altura de la genómica (genes) y la proteómica (proteínas). Esto es de una importancia vital, porque la glicómica, la genómica y la proteómica son importantes para elaborar tratamientos nuevos, cosa que depende de integrar las tres disciplinas, más que de progresar en uno de esos campos y dejar de lado los otros. El Seminario Exploratorio de la ESF «Glycoscience comes of age» [La glicociencia alcanza la mayoría de edad] se celebró en Kolocep (Croacia) en mayo de 2007. Las acciones más importantes que surgieron de este seminario fueron el aumento de la cooperación y la colaboración con otros grupos internacionales, una formación más extendida en el campo de la glicociencia y más relación con la industria. Los resultados del seminario resaltaron que deberían tenerse en cuenta las necesidades de investigación médica y que la glicociencia puede servir a la medicina. La opinión general fue que era necesario prestar atención especial a las actividades de investigación en el ámbito de la glicociencia por lo que respecta a las infecciones y las enfermedades.